El néctar de las flores silvestres del bosque tsáchila hace que el color de la miel sea amarillo claro y con un sabor ligero.
Las tres colmenas de abejas, que hay en la comuna tsáchila El Poste, se utilizan en la polinización de las flores que crecen en los arboles de guaba, pambil y otros. “No es empalagosa. Al contrario, es fresca y de textura ligera”, señaló el apicultor Franklin Aguavil. Él preside un proyecto piloto, que consiste en producir miel en las comunas tsáchilas.
Aguavil recuerda que las abejas o shina (en tsa´fiki) eran uno de los animales a los que más temían los tsáchilas. El miedo se debía a que en varias ocasiones, mientras buscaban plantas en el bosque, eran picados por abejas y avispas. Las picaduras les causaban fiebre y alucinaciones. “Solo los chamanes experimentados podían curarnos”.
Sin embargo, hace dos años el Ministerio de Agricultura (MAG) y la Prefectura de Santo Domingo de los Tsáchilas iniciaron con una serie de capacitaciones y talleres sobre la implementación de centros apícolas en las zonas rurales.
Aguavil afirmó que luego de capacitarse hicieron una planificación para escoger un lugar donde instalarían los panales. Con un poco de temor, los tsáchilas se internaron en una finca y empezaron a recolectar las primeras abejas.
Juan Aguavil afirmó que al principio recibieron unas cuantas picadas. Pero luego aprendieron a tratar a las abejas como si fueran parte de la familia. Los técnicos del MAG les dieron asesoría para que estas se multiplicaran. En la actualidad ya hay tres panales, cada uno con más de 10 000 abejas.








«Están cumpliendo con la normativa ambiental nacional y local ? Cumplen con todos los sub planes del plan de manejo ambiental? Han implementado algún programa de reforestacion para mitigar y/o compensar los posibles impactos ambientales negativos, como por ejemplo descargas de agua sin previo tratamiento? Gracias»
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