El desafío es urgente y dispar. La región sufre de varios pasivos que atentan contra el ambiente y los ciudadanos.
La Cumbre de las Américas apunta al «futuro sostenible«; un desafío de transición ecológica muy dispar que compromete por un lado a Estados Unidos, segundo emisor mundial de carbono, y por otro a Latinoamérica, una de las regiones más impactadas por la crisis climática y que no logra frenar la deforestación de sus bosques.
En un mundo pospandemia que apuntaba a cambiar paradigmas, las emisiones de gases de efecto invernadero están casi en los mismos niveles que antes de 2019, de acuerdo al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).
Y es que, pese a los compromisos de mitigación adoptados por varios países americanos, el impacto de las políticas aplicadas hasta la fecha aún está lejos de ser suficiente.
Estudios independientes citados por el Pnuma sugieren, por ejemplo, que Estados Unidos y Canadá deberían realizar considerables esfuerzos adicionales para cumplir sus metas, e incluso prevén que países como Brasil y México, las dos mayores economías de Latinoamérica y principales responsables de las emisiones en la región, registren en 2030 valores superiores a 2010, igual que Argentina.
Mientras el empeño del hemisferio norte debe centrarse en la sustitución de combustibles fósiles por energías renovables, en el sur urge frenar la deforestación, insiste el gerente de programas Andes Amazonía de la plataforma Tropical Forest Alliance (TFA), Javier Ortiz.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»