La cosecha de ajo español terminó a finales de agosto con una producción de unas 280.000 toneladas y una reducción de la superficie cultivada de alrededor del 20%, siendo más notorio en Castilla-La Mancha, la principal zona productora, pasando de 27.500 hectáreas en 2018 a unas 19.000 ha en 2019.
"Muchos productores abandonaron sus campos tras pasar por una campaña 2018 desastrosa en precios y complicada en calidad", comenta Luis Fernando Rubio, presidente de la Asociación Nacional de Productores y Comercializadores de Ajo. "Este año, la ausencia de lluvias durante la cosecha ha beneficiado enormemente a la calidad del ajo en comparación con la campaña pasada, en la que las lluvias de mayo afectaron a los ajos tempranos en Andalucía, así como a los ajos morados en Castilla-La Mancha, en junio".
Esto, unido a una coyuntura internacional con precios altos en los ajos chinos, ha llevado a que mejore la situación y las cotizaciones sean más aceptables este año, aunque no acordes a la calidad de este año.
"No comprendo cómo el ajo español se sigue vendiendo en Europa a precios por debajo de aquellos de los ajos argentinos y chinos. Parece imposible que los precios repunten. Parecen haberse unido la urgencia de algunos agricultores por vender el producto tras la mala experiencia de la campaña pasada y el gran poder de negociación de la distribución, que ha provocado que la la oferta de ajo español se haya dispersado. Esta atomización de la oferta, unida a la aparición de nuevos productores inexpertos, provoca que sea difícil aumentar precios a la hora de comercializar", indica Luis Fernando Rubio.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 9 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»