La cadena de suministro europea, ya tensionada después de meses de congestiones y cuellos de botella derivados de la pandemia, está sintiendo cada vez más los efectos de la guerra de Ucrania y de las sanciones destinadas a castigar a Rusia por iniciar el conflicto.
En las últimas dos semanas algunos operadores de terminales europeos han rechazado buques que transportan carga al país euroasiático. Gran Bretaña prohibió incluso la entrada de buques rusos a sus puertos para "restringir los intereses económicos de Rusia" y unas 20 embarcaciones ya han sido desviadas de los puertos británicos.
En el Puerto holandés de Róterdam, algunas terminales se han convertido en "un estacionamiento" para cientos de contenedores de carga con destino a Rusia, dijo Tie Schellekens, vocero del puerto. Además, muchos de los contenedores apilados en los muelles se someten a inspecciones aduaneras que consumen mucho tiempo para asegurarse de que no lleven artículos incluidos en la lista negra, como repuestos de aviones o semiconductores.
Muchas empresas de logística también han suspendido las entregas hacia y desde Rusia y Ucrania, mientras que UPS incluyó también a Bielorrusia. Aunque los problemas no solo se ciñen a la logística.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 7 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»