La falta de lluvias no debería ser sinónimo de emergencia y, sin embargo, son muy pocos los países que apuestan por la planificación para adelantarse a la sequía y evitar sus peores efectos en lugar de poner parches.
Solo 17 países tienen planes nacionales para enfrentar ese fenómeno basándose en la reducción del riesgo de sequía, explica Daniel Tsegai, experto de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación. “Hay otros que alegan que tienen esos planes, pero intentan solamente responder a las emergencias o coordinarse en la recuperación, sin una planificación previa”, apunta.
Para Tsegai, no es suficiente con disponer de buenas estaciones meteorológicas, puesto que hay que analizar también el riesgo y determinar quiénes son vulnerables a la escasez prolongada de agua y por qué lo son en función de grupos de población u origen geográfico.
Expertos de todo el mundo se han dado cita esta semana en Roma para abordar ese problema y evitar que se convierta en fuente de hambrunas, pobreza y tensiones sociales.
Por su culpa cada año se pierden 12 millones de hectáreas, un área donde se podrían cultivar 20 millones de toneladas de granos, según la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»