A finales de septiembre se vencen las ordenanzas de la Unión Europea para el mercado del azúcar. Éstas fijaron durante casi cincuenta años las cuotas de producción y los precios mínimos de la remolacha azucarera. A partir de octubre, todos los productores del bloque comunitario competirán en la arena mundial sin la protección estatal. Este cambio de vientos ha tenido lugar, en parte, gracias a la presión ejercida por los productores de caña de azúcar, que, en países como Brasil, es sembrada y procesada a un menor costo que la remolacha azucarera. Esto derivará en una reducción del precio de la azúcar procesada en los supermercados europeos.
En Alemania, donde la industria azucarera fue blindada legalmente por varias décadas, no todos celebran la noticia. "Nosotros nunca apoyamos la decisión política de anular las ordenanzas de la UE para el mercado del azúcar ni la idea de renunciar al equilibrio del mercado en Europa”, sostiene Dominik Risser, portavoz de la empresa germana Südzucker AG. A su juicio, un sistema funcional y bien balanceado –que defendía los intereses de los cultivadores, las fábricas y los consumidores– ha sido arrojado por la borda. "De por sí, los europeos tenemos el mercado azucarero menos regulado del mundo”, acota el vocero de Südzucker AG.En 2005, Australia, Brasil y Tailandia introdujeron una demanda ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) para que la Unión Europea limitara sus exportaciones de azúcar.Una fuerte competencia. Risser denuncia que todos los demás países productores de azúcar siguen concediéndose subvenciones e implementándose reglamentos proteccionistas: "En Europa ya no contamos con esos mecanismos. Este es un paso dramático para nosotros”, subraya. La primera ordenanza europea para el mercado del azúcar entró en vigor en 1968 para fijar cuotas, aranceles aduaneros y subsidios para proteger a los productores locales de remolacha azucarera. Eso contribuyó a que la Unión Europea dejara de ser una mera importadora de azúcar y comenzara a jugar en la liga de los exportadores. En 2005, sus competidores le pusieron freno a su ímpetu.
En 2005, Australia, Brasil y Tailandia introdujeron una demanda ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) para que la Unión Europea limitara sus exportaciones de azúcar. Al mismo tiempo se eliminaron los aranceles aduaneros que perjudicaban a los Estados productores de azúcar más pobres con miras a contribuir con su industrialización. Un año más tarde, la UE flexibilizó las cuotas de producción para permitir que la industria azucarera local pudiera prepararse para la inminente y completa eliminación de las mismas. En un lapso de seis años –entre 2005 y 2011– cerraron 80 fábricas de azúcar en territorio comunitario.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 7 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»