Más allá de la disponibilidad, la capacidad económica trasciende hoy como una limitante importante de los pequeños agricultores para acceder a las tecnologías digitales.
Muchos de ellos 'no tienen recursos para adquirir una tarjeta SIM (inteligente desmontable) y menos comprar un teléfono móvil, cuál es el plan para cubrir esas brechas'.
En tales términos transcurre aquí el seminario internacional de dos días promovido por la FAO sobre tecnologías digitales en el sector rural, los retos y oportunidades que ellas representan en términos económico, social y ambiental y al que asisten representantes de gobiernos, el sector privado y la sociedad civil.
El contexto en el que la llamada revolución digital ocurre plantea el mayor de los desafíos, pues 'se trata de enfrentar la pobreza rural y a la vez producir más para otros'.
En 2050, al menos 9,7 billones de personas habitarán el planeta y alimentarla exigirá incrementar la producción en un 60 por ciento, y que deberá encarar la agricultura.
En ese camino es esencial tener en cuenta que el 84 por ciento de las explotaciones de tierras en el mundo son de pequeños agricultores, un 40 por ciento de la fuerza laboral mujeres, que producen más del 80 por ciento de los alimentos que se consumen a nivel global.
Otras cifras dibujan el panorama al que se enfrenta la humanidad, porque en esa área rural que abastece la mesa de todos, se concentra más del 75 por ciento de los pobres del mundo, muchos de ellos afectados por el hambre y la desnutrición, que en los últimos años crece.
El director general de la FAO, José Graziano da Silva, al intervenir la víspera en el seminario catalogó como muy importante lidiar con la división digital entre ricos y pobres, personas del ámbito urbano y rural y agricultores pequeños y grandes.
En cuanto a las ventajas mencionó que ellas están vinculadas a la emergencia de capacidades de agricultura de precisión para reducir el uso de agroquímicos, del agua en regadíos y de maquinarias en la labranza de los sueños, entre otros.
Los debates, igual con múltiples propuestas de soluciones que deberán ir ganando espacio están montados en cómo la investigación y el desarrollo tecnológico se transfiere a los miles de millones de agricultores, en medio de problemas tan graves, expuesto así, de agricultores que no saben leer ni escribir y el reto apunta a la alfabetización digital.
Sucede que, además de los desafíos económicos, sociales, medioambientales, están también los institucionales, digamos de voluntad política de actuar consecuentemente para que las innovaciones lleguen abajo, al pequeño productor.
Muchas veces está presente también la falta de recursos, la imposibilidad de acceder a una buena financiación, todavía peor ante el alza hoy de sanciones económicas, desde bloqueos hasta imposición de aranceles, que laceran fuertemente las economías, sobre todo al sector agrícola y más a los pequeños productores.
Pero también pulula el freno al acceso a la buena información, de ahí las propuestas del desarrollo de plataformas abiertas, sin monopolios, para que llegue a todos los actores.
Máximo Torero, director general asistente del departamento para el Desarrollo Económico y Social de la FAO, llamó la atención en el rápido avance de las nuevas tecnologías y como también son mayores las brechas, lo cual 'nos preocupa y nos obliga a ser más cautelosos'
En la expansión entre el uso de móviles y de internet crece la división entre el medio rural y el urbano, entre mujeres y hombres, alertó sobre lo que llamó 'riesgos en el aumento de las desigualdades' y citó que la digitalización en la agricultura pasa por encontrar soluciones a problemas como acceso-costo, adaptabilidad, contenido y capacitación.
No se trata solo, tal como se planteó en las deliberaciones, de 'lanzar un portal de bien público', lo relevante está en que los agricultores sepan y puedan acceder, pero además que su contenido sea el que ellos necesitan, para lo cual es preciso interactuar con ellos.
También se habló de oportunidades en todos los ámbitos y se reconoció a China como ejemplo de inversiones para aumentar el acceso de los territorios rurales a las nuevas tecnologías.
Otros ejemplos como el financiamiento de proyectos para las zonas rurales puestos en práctica en algunas naciones latinoamericanas, la regulación de precios y pequeño gravamen en el uso de las tecnologías a quienes pueden pagar, fueron expuestos como posibles vías.
En ese camino la colaboración y la ayuda al desarrollo resulta esencial, tal como lo expuso Christophe Larose, jefe del sector de Agricultura Sostenible de la Comisión Europea, quien explicó la estrategia de apoyo de la región, particularmente a África.
Igual, la elevada presencia femenina en el sector obliga a enfocar el asunto desde una perspectiva de género, que pasa por el empoderamiento de la tierra, el acceso a la capacitación, entre otros.
La estabilidad, frente al galopante éxodo del sector por muchas razones y el propósito de atraer a los jóvenes a la agricultura precisa también de crearles condiciones, la tecnología es esencial, unido al desarrollo del sector privado y del espíritu empresarial agrícola.
Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»