No importan las altas temperaturas, cuando llega el momento de la cosecha del camarón. Los trabajadores han esperado 100 días —tiempo que dura el crecimiento del crustáceo— y ahora toca, capturar y empacar para que se vaya a los diferentes mercados en el mundo.
Allí está Oswaldo Chamba, (en la vía Santa Rosa–Puerto Jelí). La actividad de este trabajador es regar el balanceado en las piscinas camaroneras a bordo de una pequeña canoa, labor que realiza desde hace 10 años. Asimismo, a lo lejos, Pedro y John Valarezo reman sobre un pequeño bote de fibra de vidrio. La frágil embarcación se tambalea con cada empuje del remo.
Ellos aprovechan el clima soleado, debido a que si llueve los animales no salen a comer y el alimento se desperdicia. Pedro, de 31 años, se encarga de arrojar la comida; John, de 22, de operar el bote.
Ambos son de la parroquia Tenguel del cantón Guayaquil, sin embargo decidieron trabajar en la provincia de El Oro, debido a que —según ellos— dentro de las camaroneras se gana bien.
“Permanecemos dentro de la camaronera 21 días y luego salimos a nuestras casas 8 días”, dice Pedro. Las camaroneras son una de las mayores fuentes de empleo agrícola. No hay cifras que indiquen el número de empleos en el sector, pero según la Cámara Nacional de Acuacultura, alrededor de 200 mil personas trabajan directamente en la actividad a escala nacional.
Y es que, mantener activa la camaronera demanda no menos de 6 diferentes tipos de trabajadores: boteros (quienes reman la canoa), alimentadores o atarrayadores, bomberos (operadores de las bombas de agua), motoristas y capataces. También exige personal técnico, como biólogos.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 8 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»