Las líneas navieras están jugando un papel clave en el cerco económico que la comunidad internacional está estrechando en torno a Rusia tras invadir Ucrania y comenzar la guerra. Casi todas las 10 mayores –con la notable excepción de la china Cosco Shipping– y que son responsables de movilizar alrededor del 80% del comercio mundial, han dejado de aceptar reservas de carga rusa y los puertos.
Desde Europa hasta EE. UU., están rechazando los buques procedentes de ese país. Algunas empresas están optando por autosancionarse negándose a comprar productos rusos, aunque siga siendo legal hacerlo. Y a ellas se están sumando trabajadores portuarios y transitarios de todo el mundo.
De acuerdo con Bloomberg, los sindicatos de estibadores de Canadá, EE. UU. y Australia han tomado las medidas por su cuenta o están pidiendo a sus gobiernos que rechacen la entrada de buques mercantes rusos, tras la decisión del Reino Unido de hacerlo como parte de una creciente serie de sanciones contra el régimen de Vladimir Putin.
Paddy Crumlin, presidente de la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF, por su sigla en inglés) aseguró que "los trabajadores de todo el mundo se muestran desafiantes en oposición a la invasión rusa, incluyendo a miles de trabajadores portuarios que muestran su solidaridad con el pueblo de Ucrania y su desprecio por la agresión de Putin".








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 7 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»