Las lluvias, junto a una mayor seguridad general, mejoran las cosechas en Siria este año, según un nuevo informe de las Naciones Unidas publicado este jueves por la FAO y el PMA, con sede en esta capital.
Un estudio de los organismos de ONU para la Alimentación y la Agricultura y el Programa Mundial de Alimentos estiman la producción de trigo en 2,1 millones de toneladas métricas, un 21 por ciento superior a la de 2018, pero muy por debajo del promedio anterior a la crisis cuando era de 4,1 millones.
La cebada, más tolerante a la sequía, este año se benefició de las lluvias, mayores áreas destinadas a su cultivo y mejores rendimientos, por lo que se estima una producción de dos millones de toneladas, cinco veces mayor a la del año precedente y superior significativamente al promedio de antes de la crisis.
La seguridad alimentaria constituye un gran desafío por las continuas hostilidades localizadas, los desplazamientos nuevos y prolongados, el aumento del número de retornados recientes y la erosión sostenida de la resiliencia de las comunidades después de casi nueve años de conflicto, precisa el informe.
'A pesar de las buenas lluvias, los agricultores en las zonas rurales aún enfrentan muchos desafíos, incluida la falta de acceso a semillas y fertilizantes, los altos costos de transporte, la presencia de municiones sin explotar en algunos de sus campos y las limitadas oportunidades de comercialización', dijo el representante de la FAO en Siria, Mike Robson.
Un comunicado de ese ente en torno al informe destaca que a juicio de Corinne Fleischer, directora de país del PMA en esa nación, 'después de nueve años de crisis, el pueblo de Siria, incluidos los que regresan a sus aldeas, siguen enfrentando grandes desafíos'.
La misión conjunta FAO-PMA de Seguridad Alimentaria y de Cultivos visitó entre el 8 de junio y el 4 de julio pasados, 10 de las 14 provincias sirias.
El documento concluye con una lista de recomendaciones para restaurar el sector agrícola y los medios de vida, entre ellos impulsar el empleo directo e indirecto, particularmente en las zonas rurales, aumentar la rentabilidad de los agricultores y elevar la sostenibilidad del uso de los recursos naturales en la agricultura.
La FAO labora con socios para aumentar la producción agrícola y restaurar o crear medios de vida para salvar y mantener la vida de los sirios vulnerables, rehabilitar infraestructura agrícola vital y servicios de apoyo, contribución que llegó en lo que va de 2019 a 31 mil familias de agricultores.
También el PMA brinda asistencia mensual a 4.1 millones de personas con inseguridad alimentaria en todo el país, incluidas las zonas afectadas por conflictos.
Antes de 2011, Siria era un importante exportador de productos agrícolas, incluidos algodón, azúcar, tomates, papas, naranjas, manzanas, aceite de oliva, ovejas, ganado vacuno, carne de aves y huevos de gallina.
En el primero años de conflicto, señala el texto, la economía se contrajo en más del 20 por ciento, declive sostenido hasta 2017 cuando el Producto Interno Bruto registró un crecimiento del 1.9 por ciento; prevé un 6,3 por ciento de ese indicador para 2019, frente al cinco por ciento de 2018.
Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 7 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»