A Luis Guillermo Solís, presidente de Costa Rica, le gusta ponerse al frente del tema del café. Pese a que es historiador, su abuelo era caficultor, lo que hace que lleve este producto en el corazón. Su nación, hace dos siglos, tuvo el grano como la principal fuente de ingresos familiares y de divisas nacionales. Hoy, 42.000 familias dependen del café y, en el 2015, según cifras de la Organización Internacional del Café (OIC), ocupaba el puesto 14 entre los grandes productores.
¿Qué plantea un país productor como Costa Rica para que el cultivador no siga siendo el que recibe la menor parte entre los integrantes de la cadena de valor del café? Ninguna solución única es satisfactoria. Se tiene que adoptar una posición integral sobre varios temas, los que tienen que ver con innovación tecnológica que nos permita adaptarnos y mitigar los efectos del cambio climático.
Los que tienen que ver con financiación para el pequeño productor, los que tienen que ver con otro tipo de financiación que implique niveles superiores de organización, tanto de entidades internacionales como de los propios productores de café en el plano local, con entidades cooperativas y otras de la economía social.
Así es que me parece que la propuesta es atacar los distintos frentes donde estamos teniendo dificultades, lo que, sumado al precio muy bajo del café, termina afectando al productor, que es el eslabón más débil de esta cadena.







Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»