Durante más de un siglo, los científicos han creído que las abejas sólo tienen una forma de alimentarse de néctar. Después de aterrizar en una flor, extienden su lengua hacia la fuente de néctar. Luego, miles de cerdas se erigen, creando un ambiente ideal para atrapar el néctar. Cada una de las cerdas llega al néctar en el ángulo correcto para crear espacios de sujeción entre ellas. Luego, la lengua se retrae hacia la probóscide. Un mecanismo de bombeo extrae el líquido de la lengua. Esta maniobra se repite hasta que se acaba el néctar o la abeja se sacia. En este nuevo esfuerzo, los investigadores han descubierto que, en ocasiones, las abejas adoptan otro enfoque.
Los investigadores estudiaron a las abejas de cerca utilizando cámaras de muy alta velocidad mientras se alimentaban de néctar artificial en su laboratorio. Descubrieron que, a veces, las abejas adoptaban un enfoque diferente y lo hacían dependiendo de la viscosidad de su fuente de alimento. Descubrieron que cuando el néctar era más acuoso, las abejas chupaban el líquido directamente de la fuente en lugar de lamerlo, una forma más rápida y eficiente de consumir un líquido menos rico en azúcar. Y parecían capaces de hacerlo utilizando el mismo mecanismo de succión que utilizaban para eliminar el néctar más espeso al lamer.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 10 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»