Los 2.500 hombres que se dedican a faenas en el mar se quedaron sentados en sus lanchas a la espera de una respuesta de las autoridades para disminuir los robos. Los trasmallos de 2.500 pescadores artesanales de la comuna Engabao ayer no fueron lanzados al mar. Igual número de lanchas o pangas de fibra de vidrio permanecieron en la playa sobre grandes troncos.
La actividad pesquera, que diariamente mueve entre 3.000 y 4.000 personas en la zona que los pescadores llaman puerto Engabao, estuvo paralizada por el temor que causan las bandas de piratas que desde el 1 de enero hasta la fecha se apoderaron de cuatro motores fuera de borda y una lancha. “Este número de robos causa alarma, porque en tan pocos días del nuevo año iguala los hechos delictivos ocurridos en 2017”, manifestó Luis Orrala García, dirigente de los pescadores artesanales de Engabao. Según Orrala, los motores de 40 caballos de fuerza, usados por las pequeñas naves pesqueras, están valorados en $ 3.500 y las lanchas cuestan entre $ 1.500 y $ 2.000. “Sacando cuentas y sumando los costos de los implementos de trabajo señalados, sostenemos que cada pescador pierde entre $ 5.000 y $ 5.500, sin sumar los costos de matriculación y permisos que la Armada exige para ejercer la actividad”. Por este motivo, Orrala pidió a las autoridades de la Armada Nacional ejercer mayor control de la zona entre la Punta de Playas y Posorja, sector conocido como Los Bajos. “Porque ahí ocurren los atracos entre las 18:30 y 20:00”. El presidente de la comuna Engabao, Pedro Tomalá, mostró su desilusión por la incumplida promesa de seguridad del jefe de Seguridad de la Gobernación de Guayas, Maximiliano Delgado, con quien se reunió en diciembre de 2017 para tratar temas inherentes a la población que representa. “Dijeron que nos brindarían seguridad en tierra y mar para impedir el accionar de invasores y piratas, pero no ocurrió aquello. Ojalá no esperemos que los piratas asesinen a uno de los pescadores para actuar”. En la playa, llena de pequeños cangrejos rojos, también estaba el pescador Rubén Francisco Tomalá, de 23 años. Él y su hermano David fueron asaltados por piratas el 4 de enero. “Recogíamos el trasmallo para retirarnos y una lancha más grande se apegó a la nuestra. Eran dos ladrones armados con revólveres, se nos llevaron celulares, dinero y el motor comprado con un préstamo”. Los delincuentes los abandonaron 24 millas mar adentro y al día siguiente, otros pescadores amigos, los encontraron a la deriva, dijo Francisco, casado y padre de dos niños de 7 y 1 año. La misma odisea sufrieron José Mejillón Muñoz, de 58 años, y su hijo José, de 28. El pescador, con 35 años de labores, fue asaltado por cuatro piratas el 5 de enero. Ellos subieron a su lancha ‘Sulay Jessica’ y se llevaron el motor y la embarcación.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»