La mejora del ato fue clave para ganar eficiencia y productividad. También para diversificar cortes y con ello abastecer a una demanda cada vez más exigente.
60 por ciento de la carne que se produce en el país proviene de procesos industriales.La difícil subsistencia que por años mantuvo estancado al sector porcícola, y los cambios de consumo en el mercado, sirvieron como suerte de motivación para que muchos productores en la década del 2000 empezaran a darle un giro a esta actividad. Hoy, no necesariamente es la industria más rentable, pero sí una de las que más destaca por su eficiencia y productividad.
La clave, cuenta Jack Abuhayar, gerente de la empresa Prok Agro, estuvo en el trabajo y la nueva visión que desde el año 2000 empezaron a tener muchos finqueros que optaron por tecnificarse e invertir en mejoras genéticas que le permitan tener animales con mejor calidad de carne y bajos índices de grasa, tal como empezaba a demandar el mercado en esa época. “El cerdo que tenemos ahora ya no es el de antes. Años atrás, la grasa que necesitábamos para la alimentación provenía en su mayoría del cerdo, pero luego esta grasa empezó a ser reemplazada por grasas vegetales, y por ende, la del cerdo dejó de ser demandada”.
La industria empezó a importar principalmente ejemplares machos desde Canadáque, bajo cruces, les posibilitó tener animales que les permitiese competir con los rendimientos y la productividad que tienen los países vecinos. “Seguimos teniendo el mismo número de cerdas reproductoras de hace dos décadas (70.000), pero ahora estamos sacando casi el triple en volumen de carne. Hoy cada cerda pare hasta 30 lechones por año, antes llegaba solo a 12, 14”.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»