Las negociaciones para la comercialización de tomates entre México y EE.UU. continúan con el objetivo de lograr un acuerdo que exente a las exportaciones del pago del arancel de 17,50%, impuesto por la administración norteamericana. Sin embargo, el Departamento de Comercio les ha propuesto tres condiciones que, para los agricultores, son difíciles de cumplir, pero prácticamente la única alternativa para no perder el mercado.
Inspecciones en frontera El Gobierno estadounidense pide que se revise la totalidad de las importaciones de tomate mexicano y de todo tipo de variedades. Anteriormente, se realizaban una inspección aleatoria y únicamente al jitomate bola.
La inspección del total de la mercancía supondría demoras en la frontera que podrían afectar a la calidad de los frutos.
Ajustes de precio en destino Los productores arreglan un precio mínimo para venderlo a sus clientes, que ahora se sitúa en torno a los 8,30 dólares por caja –de aproximadamente 12,5 kg—. Si envían 1.800 cajas con ese precio mínimo y el cliente decide no comprarle 800 porque vienen en mal estado, tienen derecho a no pagarlo y tirarlo.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»