En un contexto de altos costos logísticos y exigencias crecientes de certificación, la industria bananera costarricense cerró el 2024 con una leve caída del 1,3% en sus exportaciones respecto al año anterior, totalizando cerca de 125,5 millones de cajas.
El 2024 ha sido un año retador para el sector bananero de Costa Rica. Según Marcial Chaverri, gerente general de Corbana (Corporación Bananera Nacional), el comportamiento del clima afectó la producción: "Tuvimos una sequía al inicio y demasiada agua al final, y eso terminó repercutiendo en el número de cajas finales del año". El mercado continúa siendo complejo para los productores, sobre todo en términos de rentabilidad. "Curiosamente, son 20 años desde que el precio en el supermercado no ha cambiado", señala Chaverri. Mientras tanto, los costos operativos, desde agroquímicos hasta logística y salarios, han ido en aumento, presionando fuertemente los márgenes de los exportadores.
"Somos una empresa pública no estatal cuyo objetivo es promover la producción del banano en Costa Rica. Actualmente, el 100% de las fincas bananeras del país están certificadas. Hemos cumplido con todas las certificaciones exigidas por los mercados europeos y americanos: Rainforest Alliance, Global G.A.P., SMETA, entre muchas otras. Sin embargo, esta exigencia también implica un alto costo, algunas fincas deben atender hasta 10 certificaciones diferentes y el sector recibe más de 80 auditorías anuales externas", asegura.
"Antes, certificaciones como Fairtrade, Rainforest o ser orgánico eran elementos diferenciadores en el mercado. Hoy, se han convertido en requisitos básicos para ingresar a mercados europeos y estadounidenses, perdiendo su capacidad de generar un mejor precio para el productor. Ya no son una ventaja competitiva; son simplemente una puerta de entrada, y el precio sigue igual", explica.









Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 7 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»