Y mientras unos se comprometen a dejar el carbón, Estados Unidos tiene su propio rumbo y recurrirá a cualquier tipo de energía, “lo más limpia posible”, declaró Judith Garber, delegada del país en la COP23.
La dependencia industrial germana de este combustible deja a Francia como abanderada europea en la lucha contra el cambio climático.
La decepción se apoderó en la madrugada de ayer de las delegaciones que participan en la conferencia de la ONU sobre el clima (COP23) que concluye hoy en Bonn. El motivo fue el reticente mensaje proclamado por la canciller alemana Angela Merkel sobre las fechas en las que su país abandonará el carbón como fuente de energía.
Poner límite a la extracción de lignito es el principal objetivo de esta cumbre climática, debido a su elevado índice de emisiones de CO2 a la atmósfera. A cambio, la poderosa líder germana se comprometió personalmente a seguir luchando contra el calentamiento del clima.
“Es la lucha más significativa de nuestro tiempo”, dijo ante delegados, líderes y ministros de los 195 países reunidos en Bonn para reforzar el Acuerdo de París de 2015 sobre el cambio climático.
Su presencia era clave en la COP23, especialmente tras la ausencia proclamada de Estados Unidos, toda vez que Alemania es uno de los principales productores y consumidores de carbón en el mundo para generar electricidad. Pero la expectación pronto se tornó en decepción.
Merkel dejó claro que su país no está en camino de reducir sus emisiones de carbono en un 40% desde los niveles de 1990 para 2020. “Sabemos que todavía consumimos mucho carbón, especialmente lignito y estas empresas deben contribuir a que alcancemos los objetivos de reducción de gases”, advirtió a los poderosos lobbies energéticos germanos.
Alemania posee las minas de lignito, aun más contaminante que el carbón negro, en Renania-Westfalia más productivas de Europa y que surten de energía a las grandes industrias del país, una dependencia difícil de eliminar.
Tras el jarro de agua fría que supuso su intervención llegó la del presidente de Francia, Emmanuel Macron, que tras el desmarque germano encabezó la alternativa europea comprometida con la protección del clima junto con Reino Unido e Italia.
Al menos, Macron sí arriesgó con una fecha para el abandono en su país del uso del lignito como fuente energética: Será en 2021. Además, el líder galo destacó la importancia que cobra el encuentro internacional del próximo 12 de diciembre en París programado para movilizar fondos públicos y privados destinados a proteger el clima.
Una veintena de naciones se sumaron a la iniciativa de Macron y anunciaron una “Alianza para el abandono del carbón. Suscrita entre otros por Bélgica, Costa Rica, El Salvador, Finlandia y México, esa alianza quiere eliminar definitivamente esa fuente energética, a más tardar a mediados de siglo.
Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»