En cambio, en Estados Unidos, que importa más de 300,000 toneladas de aceite de oliva por año, y más de la mitad proviene de Italia y España, los consumidores han venido disfrutando de una reducción de los precios gracias al fortalecimiento del dólar.
Primero vino la escasez de calabacín (zucchini) y berenjenas. Luego la lechuga iceberg desapareció de las verdulerías europeas.
Ahora, un clima errático en España e Italia, los mayores productores del mundo, está afectando a los mercados globales del aceite de oliva, y la situación podría empeorar.
Los precios del aceite de oliva extra virgen en Italia se han disparado casi un tercio desde octubre, a 5.75 euros (US$ 6.15) el kilogramo, y los españoles dieron un salto de cerca de 10%, según el Consejo Oleícola Internacional en Madrid. Los pronosticadores de Mintec en Inglaterra ven más espacio para nuevos aumentos.
En ninguna parte se sintió más el alza que en el Reino Unido. Gracias al colapso de la libra, inducido por el Brexit, el aceite de oliva está más caro que en ningún otro momento en al menos siete años.
El famoso chef Jamie Oliver está cerrando seis de sus restaurantes italianos de todo el país después que el desplome de la moneda elevó los costos.
“El aceite de oliva es caro y depende mucho de la naturaleza”, dijo Oliver. “El producto realmente bueno vale cada centavo. En cierto modo se cobra el aceite por cucharada, como el foie gras o el caviar.”
El chef Ben Tish, que dirige Salt Yard, un restaurante español e italiano de tapas en el centro de Londres, dice que suele comprar 100 litros de aceite de oliva por semana para rociar panes asados al carbón, batirlo en el alioli y volcarlo sobre la polenta. Su precio subió 13%, a 26 libras (US$ 32.70) para cinco litros, desde 23 libras, en los últimos tres meses.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 9 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»