La alta prolificidad de las líneas genéticas modernas proporciona una productividad extraordinaria, pero a la vez aumenta la frecuencia de aparición de problemas que, en caso de no ser gestionados de manera correcta, aumentarán el ratio de desvieje. Entre los principales desafíos podemos mencionar:
Mastitis-metritis-agalaxia (MMA)
Durante un parto prolongado, se produce una secreción de adrenalina que impide la actuación de oxitocina (hormona encargada de la contracción del miometrio uterino durante el parto y de la expulsión de calostro hacia las glándulas mamarias para la alimentación de los lechones). Así mismo, en estos partos complicados normalmente no se expulsa todo el contenido (restos fetales, placenta…) y se requiere actuación de los operarios, que suelen lesionar el epitelio y mucosa del útero y/o vagina. Todo ello induce a la aparición a la aparición del síndrome MMA.
En el caso de cuadros subclínicos, éstos suelen pasar desapercibidos y las consecuencias económicas pueden ser significativas debido al gran número de animales afectados. Sin embargo, los cuadros clínicos de MMA también acarrean importantes pérdidas para el ganadero (aunque sean puntuales), al estar directamente relacionadas con un aumento de la mortalidad de las cerdas y de los lechones afectados.
Prolapsos
Estos últimos años se ha observado un incremento de prolapsos vaginales, uterinos y rectales en cerdas, que normalmente se relacionan con el momento del parto.
Esto ha generado preocupación por su impacto en el bienestar de los animales, pero también por las pérdidas que causa a los productores. La etiología es aún desconocida y se considera multifactorial, siendo el tamaño de la camada, la condición corporal de la cerda, la presencia de micotoxinas en el alimento, la predisposición genética y la nutrición, algunas de las posibles causas. Por otro lado, y a pesar de la escasez de datos en porcino, la hipocalcemia se ha clasificado como un factor de riesgo para la aparición de prolapsos.
Hipocalcemia subclínica en cerdas
El calcio es un nutriente fundamental que, junto con el fósforo, constituyen los minerales más abundantes del organismo. Ambos están involucrados en múltiples funciones biológicas, entre las que se encuentran dar soporte estructural a los componentes del esqueleto. Durante la gestación y la lactación, la demanda de éstos aumenta significativamente. Su destino principal son los fetos (cobrando especial importancia durante el último tercio de la gestación), junto con la producción de leche (que contiene un nivel de calcio particularmente elevado para ayudar a la osificación de los lechones recién nacidos).
Normalmente estos requerimientos se cubren con formulaciones específicas de las dietas, aumentando la ingesta de alimento o con cambios fisiológicos en el metabolismo del calcio y del fósforo. Sin embargo, un desequilibrio en cualquiera de los puntos anteriormente citados puede comprometer la salud y el rendimiento de los animales.









Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»