La agricultura de conservación es un sistema de cultivo que puede prevenir la pérdida de tierras cultivables y a la vez regenerar las tierras degradadas. La agricultura de conservación fomenta el mantenimiento de una cobertura permanente de los suelos, el laboreo mínimo de las tierras y la diversificación de especies vegetales. Potencia la biodiversidad y los procesos biológicos naturales por encima y por debajo de la superficie del suelo, lo que contribuye a un mayor aprovechamiento del agua y una mayor eficiencia en el uso de nutrientes, así como a la mejora y sostenibilidad de la producción de cultivos.
Los principios de la agricultura de conservación son universalmente aplicables a todos los paisajes agrícolas y usos de la tierra, con las correspondientes prácticas adaptadas a las condiciones locales. Las intervenciones del suelo, tales como la alteración mecánica del mismo, se reducen a un mínimo absoluto o bien se evitan, y los insumos externos como los agroquímicos y los nutrientes de las plantas de origen mineral u orgánico se aplican de forma óptima y en cantidades y de modo tal que no perturben los procesos biológicos o interfieran en ellos.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»