En 2015 y parte de 2016 una prolongada sequía afectó las plantaciones de banano de la Línea Noroeste. Luego llegaron las constantes lluvias asociadas a tormentas y ciclones que se acentuaron a finales de 2017 y, a su vez, provocaron grandes inundaciones que también dañaron las fincas. Sin una producción que garantizar a tiempo, los agricultores dominicanos tuvieron dificultades para comprometerse a exportar, sobre todo a Europa, donde tiene ganado una parte del mercado.
La variación en la cantidad de divisa que aporta a República Dominicana reflejan los altibajos que afectan las exportaciones del banano dominicano. Para 2013 sus exportaciones reportaron al país US$64.8 millones y al año siguiente subió a US$105.4 millones. Pero, luego se redujo a US$92.1 millones en 2015, aumentó a US$102.7 millones en 2016 y bajó a US$85.1 millones en 2017, de acuerdo a las cifras de la Dirección General de Aduanas (DGA).
Los daños de las inundaciones dejadas por las lluvias asociadas a huracanes como Irma y María obligaron a los agricultores a reponer sus plantaciones.
“El problema se ha presentado ahora que ha entrado la producción que se repuso por los daños que María causó al sector”, dice Salvador Estévez, presidente de la Asociación Dominicana de Productores de Banano (Adobanano), que agrupa unos 1,600 productores que cultivan entre 300,000 a 350,000 tareas en Azua y las provincias de la Línea Noreste.
Estévez asegura que la producción llega en momentos en que los niños se encuentran fuera de las escuelas, en época en que otras frutas tienen fuerte presencia en las naciones a las que República Dominicana exporta y en período de vacaciones de muchos ciudadanos europeos que dejan sus países por un tiempo.
“Esta producción llegó y no tiene contrato (de exportación) y hasta noviembre no hay ninguna posibilidad de renegociar contratos”, lamenta.
El clamor de los agricultores llevó a la gestión de Danilo Medina a poner en marcha, a través del Ministerio de Agricultura, un programa de compra del banano que crea un excedente en el mercado.
“De 18 contenedores semanales que exportábamos a Europa, ahora estamos en 4 contenedores, y en semanas atrás solo 3”, afirma Miguel Tatem, presidente de la Asociación Agrícola Monte De Sión (Asamsi), la cual agrupa a 57 productores con más de 7,000 tareas de la fruta.
Los efectos de los fenómenos atmosféricos se agravan, reconoce, con la destrucción de la capa boscosa en la parte alta de la cuenca del Yaque del Norte, la erosión de suelos que perdieron su capacidad de retención de agua y con la sedimentación del cauce del gran río que nace en la zona del Pico Duarte y, en su desplazamiento hasta al Atlántico, sostiene la productividad de una cuenca con 37 municipios de las provincias La Vega, Santiago, Valverde, Santiago Rodríguez, Dajabón y Montecristi. “Los ciclones traen una gran cantidad de agua, nuestras presas están sedimentadas y nuestras montañas deforestadas. Por eso, el agua, en vez de bajar en una o dos semanas, baja en dos o tres horas. Las presas no la retienen. Además, el río Yaque del Norte está super sedimentado, en algunas zonas tiene 14 metros de sedimentación, no tiene profundidad”, lamenta Tatem, agrónomo con especialidad en Economía Agrícola.








Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 6 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»