El mercado mundial de la batata sigue creciendo, y este tubérculo continúa ganando adeptos, sobre todo en el mercado europeo. A pesar de que el producto aún era relativamente desconocido en este mercado hasta hace unos años, los informes indican que tiene un futuro brillante, ya que los consumidores están cada vez más familiarizados con la hortaliza, antes considerada exótica. Aunque los volúmenes procedentes de países como Estados Unidos siguen sin tener rival en Europa, las producciones domésticas se están viendo impulsadas por las tendencias de concienciación medioambiental y de preferencia por lo local. Tanto en el mercado europeo como en el estadounidense, también hay oportunidades en la industria de transformación. Sin embargo, no todo son buenas noticias. La producción de batatas en España ha caído un 40% este año debido a la falta de rentabilidad y a la presión de los países exportadores. Alemania ha registrado este año una caída de la demanda, ya que los consumidores sienten cada vez más los efectos de la inflación, por lo que optan por evitar la compra de artículos no esenciales. Dependiendo de cómo evolucione la situación económica a lo largo de 2023, esto podría acarrear más problemas para la batata, si los márgenes se reducen significativamente.
España: Los productores esperan a que suban los precios para vender La superficie dedicada a la batata en España se redujo un 40% en 2022. Los malos resultados del año anterior en términos de rentabilidad desanimaron a los productores a plantar más. Aunque ya se ha cosechado todo, las empresas productoras y exportadoras tienen aún guardada la mayor parte de la producción en sus almacenes, a la espera de que suban los precios, que actualmente se sitúan por debajo de los costes de producción, que han aumentado cerca de un 25% en solo un año. El año pasado, las batatas españolas podían empezar a ser rentables a precios superiores a 75-80 céntimos, pero este año deberían alcanzar al menos entre 1,00 y 1,05 euros para cubrir los costes. La razón por la que los precios actuales en los mercados son tan bajos es la gran oferta y la presión de terceros países productores como Egipto, Marruecos y otros orígenes en Latinoamérica. Además, países centroeuropeos como Francia, Países Bajos, Bélgica o Alemania (en el sur) han incrementado su producción en los últimos años y cuentan en este momento con suficiente suministro local, así como la oferta de terceros países a precios muy agresivos.
Países Bajos: Se estabiliza el mercado de la batata. El mayor crecimiento se registra en la industria Según un importador holandés, no hay una demanda navideña de batatas en el mercado europeo. "El producto no se ha relacionado nunca con la Navidad, a diferencia de los lichis, por ejemplo", afirma. Según el importador, la situación del mercado es bastante normal. "Los precios no son espectaculares. Afortunadamente, la cotización del dólar ha vuelto a normalizarse un poco. En general, vemos que el mercado retail europeo está bastante saturado. La diferencia con hace años es que Estados Unidos hace ya mucho tiempo que perdió el monopolio. Aparte del suministro norteamericano, están llegando bastantes batatas de Egipto y Portugal. El suministro español se ha reducido un poco, pero en los Países Bajos, Bélgica, Francia o Alemania se están iniciando cada vez más proyectos de cultivo local. Gran parte del crecimiento de la batata no se está registrando actualmente en el mercado fresco -que está bastante saturado-, sino en la industria. Dichas ventas están creciendo rápidamente y todavía hay potencial para mucho más".
Bélgica: Futuro brillante para la batata belga La batata está cada vez más asentada en Bélgica y la oferta local también está creciendo. "Esta temporada sin duda podremos competir, ya que hemos tenido un verano ideal para el crecimiento de este producto bastante exótico. Hemos conseguido una buena producción y la gente quiere tener suministro durante todo el año", afirma un productor y comerciante belga. "Sin embargo, el mercado de la batata sigue estando muy globalizado y los belgas tenemos poca influencia. Estamos lejos de poder igualar los volúmenes procedentes, sobre todo, de Estados Unidos. Sin embargo, parece que la gente es cada vez más consciente del impacto climático de importar de esas regiones, por lo que la popularidad del producto local parece ir en aumento".
En consecuencia, no hay quejas con la demanda en estos momentos, asegura. "No cabe duda de que la batata es un producto popular, sobre todo entre las generaciones más jóvenes. Tanto para el mercado de procesado como para el fresco. Es un producto cada vez más importante para los comercios holandeses. Para nosotros, sin embargo, es importante que también crezca la demanda de producto local. Es difícil competir con productos extranjeros más baratos, pero tampoco tenemos por qué ser los más baratos. Esperamos sin duda una buena demanda para las fiestas, cuando a la gente le gusta experimentar y usar el producto en platos atractivos para la cena. Esto, por ahora, se está traduciendo en buenos precios, a pesar de que la oferta también es buena y, por supuesto, se agradece, ya que los costes de cultivo y almacenamiento también han subido mucho en el caso de las batatas. Los márgenes se están estrechando, pero el producto tiene muy buenas perspectivas".
Suiza: Las batatas, cada vez más populares Hace poco más de 10 años, las batatas tenían una presencia prácticamente insignificante en el comercio retail suizo. Solo se importaban 617.000 kg. En 2021, la cantidad importada fue de algo menos de 5,9 millones de kg. La mayor parte se importa de EE. UU., seguida de España y Egipto. Una cooperativa suiza de batatas informa de una buena cosecha y un rendimiento superior a la media gracias a las condiciones cálidas durante el verano. "Es previsible que no alcancemos el nivel de ventas de los últimos años, ya que se consume más fuera de casa de lo que se hacía durante la pandemia", subraya la cooperativa.










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