En una reciente visita a la Universidad de las Fuerzas Armadas de Ecuador, IASA-ESPE, los equipos de Diario EL PRODUCTOR y EL PRODUCTOR TV tuvieron la oportunidad de explorar el avanzado centro de producción avícola de la institución. Durante este recorrido, conversamos con el ingeniero Mario Ortiz, docente de la Facultad de Ingeniería Agropecuaria y especialista en aves.
Ortiz compartió valiosos conocimientos sobre la cría de gallinas y la producción de huevos comerciales que se llevan a cabo en este centro, destacando los buenos resultados obtenidos. Ubicado en Sangolquí, Pichincha, el centro cuenta con modernas instalaciones para la cría de aves ponedoras. Allí, los estudiantes tienen la oportunidad de aprender y practicar el manejo de las ponedoras como parte de sus actividades académicas, integrando teoría y práctica en un entorno de alta tecnología.
Al iniciar el informe, el especialista destacó que la raza LOHMANN BROWN es la escogida para su producción debido a su resistencia y adaptabilidad. Esta línea genética, originaria de Alemania, es conocida por producir huevos de gran tamaño y con una coloración marrón distintiva, además de ser rústica y resistente, especialmente en zonas de altura como donde se ubica su centro en la Sierra ecuatoriana. Recalca que como están trabajando con estudiantes requieren de una genética fuerte y rústica para aguantar el manejo que se dé.
Importancia del Tamaño de la Producción
El especialista explica que, para lograr un sistema tecnificado y rentable, es crucial establecer un punto de equilibrio. El galpón académico puede albergar hasta 2,500 aves, manejado por una sola persona en tres horas diarias. Sin embargo, para un productor comercial, recomienda iniciar entre 3,000 y 3,500 aves para asegurar un margen de utilidad adecuado.
Alimentación Esencial para la Productividad
La alimentación es un pilar fundamental. Las aves reciben un alimento en polvo, formulado específicamente según su edad, porcentaje de postura y temperatura ambiental. La dieta básica consiste en una mezcla de maíz y soya, 60- 30, con un consumo diario de 120 gramos por ave, lo cual es crucial para mantener una alta productividad, alcanzando hasta 300 huevos en 80 semanas de vida por gallina. Con esa alimentación esperamos tener un huevo entre 25 y 26 horas, explicó. Como dato interesante añadió que tienen un gallo en el galpón ya que su canto es un estímulo importante para la postura. "Por genética estas gallinas no necesitan gallo, pero hemos notado que su presencia estimula la postura", anoto Ortiz.





