El gusano cogollero (Spodoptera frugiperda) sigue siendo una de las plagas más agresivas que afecta a los cultivos de maíz en Ecuador. Este insecto ataca desde las primeras etapas de crecimiento, devorando el cogollo de la planta y reduciendo su desarrollo, lo que impacta directamente en el rendimiento de la cosecha. Si no se controla a tiempo, las pérdidas pueden ser significativas para los productores.
Antonio Delgado, representante de la Red de Agricultores de Tosagua (Manabí), señaló que, aunque la plaga ha afectado algunos sembríos, los productores han intensificado las fumigaciones para minimizar el daño. "El gusano empieza a atacar desde los 20 días después de la siembra. Hemos estado fumigando constantemente para evitar que cause estragos en la producción", explicó.
Delgado detalló que el control del gusano cogollero requiere entre dos y tres fumigaciones por ciclo para que puedan controlarlo, lo que aumenta el costo de producción. además deben intensificar el uso de fertilizantes que fortalezcan la planta y la hagan más resistente. "Si no actuamos rápido, el gusano se come el cogollo y frena el crecimiento del maíz. Es una plaga muy dañina que cada año nos obliga a estar en alerta", advirtió.
El invierno favorece el control de la plaga
Según Delgado, el fuerte invierno en algunas zonas ha ayudado a reducir la propagación del gusano cogollero, ya que la humedad y las lluvias dificultan su proliferación. Sin embargo, en regiones más secas, como algunas partes de la sierra y la costa, el riesgo sigue latente.
A pesar del desafío que representa esta plaga, los agricultores mantienen una expectativa positiva sobre la cosecha de este año. "El maíz está creciendo bien y, si seguimos con un buen manejo, tendremos una excelente producción", concluyó Delgado.
Los productores insisten en la necesidad de acceso a herramientas tecnológicas como drones fumigadores y mayores recursos para combatir la plaga de manera más eficiente, reduciendo costos y aumentando la productividad del maíz ecuatoriano.





