El Centro Nacional de Información Biotecnológica (NCBI) destaca avances clave en el uso de la tecnología CRISPR para mejorar la calidad y productividad de gramíneas forrajeras y césped, fundamentales para la sostenibilidad agrícola y ambiental.
Las gramíneas, que cubren aproximadamente el 41 % de la superficie terrestre, desempeñan un papel crucial en la conservación del suelo y del agua, el alimento del ganado, la captura de carbono y la seguridad alimentaria. En este contexto, el mejoramiento genético de estas especies es esencial para responder a los desafíos del cambio climático y la creciente demanda mundial de alimentos y forraje.
Según un reciente análisis del Centro Nacional de Información Biotecnológica (NCBI), la aplicación de tecnologías de edición genómica, particularmente el sistema CRISPR-Cas, está revolucionando el mejoramiento vegetal, permitiendo el desarrollo de gramíneas más resistentes, productivas y sostenibles.
Aunque la edición genómica ha sido aplicada ampliamente en cultivos como maíz, trigo y arroz, su aplicación en gramíneas forrajeras y de césped sigue en una etapa temprana, enfrentando desafíos como la ausencia de genomas de referencia completos, limitaciones en los sistemas de transformación y la complejidad genética de estas especies.





