En la agricultura moderna, cada vez más productores buscan alternativas naturales para proteger sus cultivos, reduciendo la dependencia de químicos sintéticos. Una de estas herramientas es el azufre activo, que no solo actúa como fungicida tradicional, sino que también funciona como elicitor, estimulando los mecanismos de defensa naturales de las plantas.
Un elicitor es una sustancia que alerta a la planta ante posibles amenazas, activando sus defensas como si estuviera bajo ataque. Esto permite reforzar los tejidos, generar compuestos antimicrobianos y activar respuestas antioxidantes, resultando en plantas más resistentes y saludables, con menor susceptibilidad a plagas y enfermedades.
El azufre activo, especialmente en forma micronizada o coloidal, puede inducir la resistencia sistémica adquirida (SAR) en las plantas. Entre sus mecanismos destacan la activación de genes relacionados con defensa —como quitinasas y glucanasas—, el incremento de antioxidantes como glutatión y catalasa, y la estimulación de compuestos fenólicos y azufrados volátiles. Estas respuestas fortalecen la capacidad de las plantas para enfrentar hongos patógenos, bacterias y condiciones de estrés abiótico.





