Siempre que nos enfrentemos en nuestro cultivo a la presencia de adversidades, es importante que la decisión de realizar una aplicación con productos fitosanitarios esté basada en que el momento sea el adecuado para realizarla. Al momento de realizar monitoreos para el control de las adversidades es importante tener en cuenta ciertos conceptos que nos ayudarán a tomar decisiones respecto a cuándo y como realizar un control con productos fitosanitarios.
Basándonos en la técnica de Manejo Integrado de Plagas (MIP) es indispensable conocer la biología de la misma, consiga un trabajo elaborado por Casafe (Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes).
Las plagas se desarrollan a través de lo que se conoce como “generaciones” donde los individuos nacen, se reproducen y mueren dejando su descendencia para continuar el ciclo. Cuando las temperaturas son más altas, estas generaciones se desarrollan con más rapidez por lo cual nuestro cultivo estará más expuesto al daño.
En otras ocasiones puede ser que encontremos individuos dañinos para nuestro cultivo pero debido al momento en que está desarrollando su ciclo (a la llegada del invierno) no será necesaria una aplicación ya que el propio clima se encargará de minimizar los efectos de la plaga, por ejemplo muchas especies poseen un período de latencia durante estos períodos de bajas temperaturas. También es importante detectar si la plaga presente es una plaga clave del cultivo o una plaga ocasional.
Cuando realizamos un monitoreo, los objetivos del mismo son verificar la presencia de la plaga y el daño causado por esta, sin embargo la decisión de realizar un control no deberá tomarse hasta que los insectos se encuentren presentes en cantidades suficientes. Cuando se habla de “cantidades suficientes” se está haciendo referencia a dos parámetros:




