Conocer las propiedades físicas de los fertilizantes sólidos granulados, y realizar una correcta calibración de la fertilizadora, es de fundamental importancia a la hora de realizar la aplicación. Esto permitirá optimizar la producción y recursos.
La intensificación de la agricultura es acompañada de un incremento del uso de insumos, entre ellos los fertilizantes. La fertilización debe realizarse de manera racional y precisa, para obtener un buen aprovechamiento del insumo, pensando en los costos y en cuidar el medio ambiente.
Un cálculo preciso de la dosis de fertilizante a aplicar, pero con una mala aplicación debida a fertilizantes con propiedades físicas indeseables, una mala regulación del equipo o un solapamiento inadecuado, pueden provocar efectos negativos en el resultado final. Así, son esperables disminuciones en los rendimientos en las zonas con subaplicación, mientras que en aquellas con dosis excesivas se incrementan los riegos de pérdida y contaminación de acuíferos y cauces de agua próximos.
El Ing. Agr. Walter Carciochi, becario doctoral del CONICET explicó “conocer el tamaño del gránulo del fertilizante, es fundamental. A mayor tamaño del gránulo, mayor es la distancia que éste recorre”.
El profesional comentó que si se necesita mezclar dos fertilizantes, y los mismos difieren mucho en su tamaño, no se podrán mezclar porque tienden a separarse, y que para la mejor calidad de la aplicación es importante conocer la distribución del tamaño de los gránulos, para homogeneizar la mezcla y lograr una aplicación uniforme sobre el lote.
Otros temas mencionados por Carciochi son: la humedad crítica relativa de cada uno de los fertilizantes utilizados (humedad ambiente por encima de la cual el fertilizante comienza a absorber agua), índice de dureza (fuerza que hay que ejercer sobre el gránulo para producir su ruptura). A mayor índice de dureza, mejor será el fertilizante porque nos indica que va a haber menos producción de polvillo, tanto en el manipuleo como a la hora de aplicarlo. Densidad aparente, información necesaria para determinar la dosis de aplicación. La mayoría de las fertilizadoras contiene tablas que nos indican en función al ancho de labor y a la regulación de la dosificadora, cuántos son los litros por hectárea que estamos aplicando de fertilizante, y podremos llevarlo a kilos por hectárea.




