MARCOS JUÁREZ, Córdoba (NAP). Un grupo de especialistas del Inta Marcos Juárez analizó el impacto de las intensas lluvias del otoño en el poder germinativo de las semillas de soja, que se cosecharon en condiciones muy húmedas y con graves dificultades de piso en el sudeste de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y el norte de Buenos Aires.
El problema es que cuando la cosecha se retrasa, la calidad de la semilla disminuye y este deterioro se agrava con condiciones ambientales favorables para la acción de algunos hongos.
“Esta presencia de patógenos en la semilla de soja puede causar pérdidas de rendimiento y disminución de la calidad comercial del grano. Si el grano infectado se destina a semilla, además, el resultado serán lotes con menor número de plantas y con plantas débiles que luego toleran menos la acción de otros patógenos o los efectos de factores ambientales adversos”, se explica en el trabajo que realizaron Silvia Distéfano, Lisandro Lenzi, Elda Pesaresi, Martha Cuniberti, Rosana Herrero y Sebastián Muñoz, todos especialistas del Inta Marcos Juárez.
Los hongos pueden provocar podredumbres, necrosis superficiales, manchas, granos chuzos, esclerotización, disminución del poder germinativo y del vigor de las plántulas, así como alteraciones fisiológicas, publicó el portal del diario Clarín.Para minimizar problemas en la implantación y evitar la introducción de patógenos en lotes de producción, es importante conocer dichas características en las semillas que se utilizarán en la próxima siembra.Cuáles
En el marco del estudio, los investigadores del Inta analizaron más de 100 muestras de semilla que provenían de campos de productores del norte de la provincia de Buenos Aires, sur de Santa Fe y sudeste de Córdoba.
Los hongos que los investigadores encontraron con más frecuencia fueron Fusarium spp (en el 92% de las muestras) y Cercospora kikuchii (68%). “Los otros hongos que siguieron en importancia fueron: Aspergillus, Alternara y Phomopsis”, precisa el estudio.
El patógeno que causa la Mancha Ojo de Rana (MOR) no se detectó en ningún caso y muestra una tendencia decreciente desde la campaña 2009/10, cuando fue un verdadero dolor de cabeza para los productores.




