Con condiciones óptimas de temperatura y humedad, el Delta del Paraná ofrece una agroecología ideal para el desarrollo de las gírgolas. Estos hongos son muy demandados por su calidad gastronómica y propiedades nutricionales, por lo que desde el Prohuerta –un programa del INTA y el ministerio de Desarrollo Social de la Nación– se busca potenciar su desarrollo en la región.
De acuerdo con Maria Belén Ballester –técnica de Prohuerta del INTA Delta Frontal–, ya son más de 60 familias de isla que, motivadas por el Prohuerta, producen gírgolas a pequeña escala con excedentes para comercializar frescos, en conservas y deshidratados.
Se trata de un producto con una gran demanda de la cocina gourmet por su excelente calidad gastronómica e interesantes propiedades nutricionales: “Las gírgolas poseen un 3 % más de proteínas que las verduras y son muy ricas en vitaminas y minerales. Además, se destacan por su alto contenido de hierro y propiedades que refuerzan el sistema inmunológico”, detalló Ballester.
“Desde hace tres años, trabajamos con las comunidades isleñas para promover el cultivo de gírgolas a fin de diversificar las dietas, complementar las huertas familiares y ampliar el mercado”, explicó la especialista.



Las gírgolas poseen un 3 % más de proteínas que las verduras y son muy ricas en vitaminas y minerales con un alto contenido de hierro.
