La mecanización, el empleo de productos químicos y las labranzas improcedentes, llevaron a la alteraciones del paisaje, produciendo el llamado "primer impacto ambiental".
Por otra parte, como consecuencia de este aumento en el consumo, los precios tendieron a elevarse y se recurrió a la importación de productos. Todo ello atrajo inversiones de capital extra agrario, conformándose finalmente las características de la agricultura y la ganadería modernas que provocaron el "segundo impacto ambiental" (Gómez Orea, 1998).
Dichas características son:
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Concentración de la producción, generalmente próxima a centros de consumo y en unidades de gran magnitud.
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Especialización de la producción, creando núcleos. Todo esto trajo como consecuencia la disminución en el número de explotaciones.
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Intensificación de la producción, independizándose del factor tierra para ser independiente.
Estrategias compatibles con el Medio Ambiente
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Utilizar racionalmente los insumos y recursos que utilizan los sistemas agrarios
Los insumos se refieren al suelo, agua, energía, fertilizantes y fitosanitarios, recursos genéticos o ganaderos, que no dejan de formar parte del concepto de biodiversidad, por más que este término se aplique generalmente a los ecosistemas naturales.
Dentro de los sistemas en su conjunto se deben considerar los siguientes conceptos:
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Conservar el suelo como recurso agrario básico Se debe hacer hincapié en el laboreo de conservación en sus diversas formas y prácticas, a la rotación de cultivos, la selección de los mismos y aprovechamiento más adecuado de cada situación, el manejo de los residuos de cosecha y la eliminación de prácticas inadecuadas como la quema de rastrojos.
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Usar el agua de forma eficiente Como el suelo, el agua es otro de los insumos básicos y tradicionales de los agroecosistemas, cuya escasez se deja sentir a medida que crece el consumo y otras actividades con el riego. Se deben plantear los siguientes objetivos: disminuir su consumo, administrar el recurso, mejorar la calidad o lo que es lo mismo reducir la contaminación y utilizar fuentes alternativas de suministro. A estos objetivos se suman prácticas relativas a la mejora de los sistemas de riego, a la reutilización de aguas residuales debidamente tratadas y a la introducción de cultivos y sistemas de cultivos menos exigentes en recursos hídricos.




