Uno de los objetivos de cultivar simultáneamente diferentes especies es que se logra una reducción de los efectos ambientales y se promueve el uso del ambiente de una manera sustentable.
En general, las técnicas de producción de occidente han priorizado el monocultivo, tanto agrícola, ganadero, forestal y acuícola, porque se enfrenta desde un solo punto de vista la actividad y donde la ganancia la ofrece solo la especie objetivo. Pero también se encuentra el policultivo, sistema donde más de una especie es cultivada simultáneamente. Este comenzó hace más de 1.000 años en China, desde donde se han difundido a través del sureste asiático y hacia otras regiones del mundo. El fin último radica en la diversificación de la producción, de las ganancias y una disminución del impacto ambiental.
En este sentido, uno de los primeros registros de sistemas de producción utilizando algas para reciclar desechos de peces data de la década de los ‘70 en Florida (Estados Unidos). Posteriormente, surgieron dos grupos en el mundo que empiezan a hacer este tipo de trabajos, uno en Israel bajo la supervisión de distintos investigadores, y otro en Chile, liderado por Alejandro Buschmann, quien a fines de la década de los ‘80 efectuó ensayos con salmones, ostras y algas, donde se recicló el ambiente a través de sistemas en tierra, demostrando que podían disminuir los aportes de nitrógeno al medio, principal desafío en zonas costeras.
Dado que la palabra policultivo no tiene una connotación ambiental, ya que solo significa distintas especies, en 2004, el Dr. Thierry Chopin de la Universidad de New Brunswick (Canadá) acuñó el término Acuicultura Integrada Multitrófica (IMTA, por su nombre en inglés), donde está explícito el tema de reciclamiento de nutrientes y de todos los procesos biogeoquímicos para mantener balanceado el medio ambiente. “Por ejemplo, la policultura puede ser el cultivo de tres tipos de peces. Sin embargo, todos estos organismos comparten procesos biológicos y químicos semejantes, que pueden conducir a cambios en el ecosistema.
Con la IMTA, los productores combinan especies como peces o camarones, con especies extractivas, como algas y plantas acuáticas, las cuales recobran los nutrientes inorgánicos disueltos, y de otras como mejillones, erizos y pepinos de mar, los cuales recuperan nutrientes particulados orgánicos”, explica.
Beneficios y desafíos
La diversificación de los cultivos es una de las principales ventajas de la IMTA. “Como dice el viejo refrán, no pongas todos los huevos en el mismo canasto. Contar con diversos cultivos aporta estabilidad económica a largo plazo, lo que debería reducir los riesgos. También puede contribuir a la creación de empleo en las comunidades costeras y rurales”, afirma Chopin.
En tanto, Alejandro Buschmann destaca la diversificación del riesgo económico como otro de sus principales beneficios. “Datos publicados por canadienses demuestran que las empresas involucradas en policultivos van a tener una mayor rentabilidad, no en forma dramática, porque son productos que en general tienen menor valor que un salmón, pero que a la larga aseguran el negocio”, añade.




