El cultivo no necesita de mayores niveles de fertilización y abono y su productividad es bastante alta.
El garbanzo es un cultivo que tiene la capacidad de germinar a partir de los 10°C aunque la temperatura más adecuada oscila entre 25°C y 35°C.
Mantener el cultivo a temperaturas menores provoca que su tiempo de germinación se extienda.
El requerimiento de lluvias para este cultivo es reducido, pues no es compatible con el exceso de humedad y más bien es tolerante a las sequías, aunque requerirá de un riego general para su desarrollo.
Los suelos más adecuados para el cultivo son los silíceo-arcillosos o limo arcillosos, ricos en fósforo y potasio, de preferencia que no contengan partes de sulfato de cal (yeso), pues esto afecta a la calidad del garbanzo. El pH adecuado para este cultivo es de entre 6 y 9.
Siembra
Para la siembra se debe labrar el terreno a profundidad para que el sistema radicular de la planta se pueda desarrollar adecuadamente, ya que es sensible a la asfixia radicular. Es importante que la materia orgánica existente en el suelo esté descompuesta en su totalidad para evitar que se reduzca la calidad del garbanzo. También es importante que el terreno se prepare adecuadamente a fin de que no se produzcan encharcamientos.




