El Reporte Global de Crisis Alimentarias indicó que en 2022 casi 258 millones de personas de 58 países enfrentaron los niveles más altos de inseguridad alimentaria aguda, que contemplan las categorías de “Crisis”, “Emergencia” y “Catástrofe”, lo que significa que puede ir desde la desnutrición hasta el riesgo de morir por falta de alimentos.
En 2022 en América Latina y el Caribe, el número de personas en situación de inseguridad alimentaria aguda alcanzó los 17,8 millones. Una de las situaciones más difíciles se registra en Haití, con 4,72 millones de personas afectadas, es decir, un 26% del total de la región.
Esta situación ha llevado a la población regional afectada a tener que tomar medidas extremas, como vender los animales, consumir las semillas a sabiendas de que no tendrán qué sembrar, liquidar la casa o mendigar para comer, lo que se convierte en un espiral de vulnerabilidad.
Esto tiene un impacto muy profundo particularmente en la población rural.
Actualmente, un gran porcentaje de las personas que atraviesan crisis alimentarias depende de los medios de vida agrícolas para sobrevivir. Esto es más crítico para las mujeres rurales. En un hogar donde no hay alimentos suficientes, la evidencia indica que las mujeres estarán en peor situación de seguridad alimentaria que los hombres. También hay brechas significativas en la seguridad alimentaria de poblaciones indígenas.
La situación de crisis o emergencia alimentaria que se reporta en la región en 2022 se debe principalmente a una suma de factores como los impactos de la guerra en Ucrania, a las consecuencias sociales y económicas de la pandemia de COVID 19, y al impacto de los eventos climáticos extremos, entre otros.





