La agricultura cambió nuestra forma de vivir cuando, aproximadamente hace 10.000 años, pasamos de ser cazadores y nómadas recolectores a descubrir que era posible tener una porción de terreno cultivable para producir nuestros propios alimentos.
Se usaron animales para el trabajo en campo, canales para irrigar agua, la rueda fue un importante avance para la movilización de productos y algo clave desde entonces ha sido la selección y el mejoramiento de cultivos.
Para la mayoría, este recorrido ha pasado desapercibido. Es cómodo ir al mercado y encontrar una gran variedad de productos para llenar nuestras neveras y ofrecerlos en cada una de nuestras comidas.
En realidad, la agricultura ha tenido muchos y grandes avances. Y es justamente que, gracias al conocimiento, a la ciencia, a la innovación y a la tecnología, hoy podemos tener mejores cultivos, cosechas más productivas y alimentos más nutritivos.
Modernizar el agro para hacerlo más competitivo ante el mundo y que pueda enfrentar los desafíos mientras mantiene una alta tasa de productividad y abastecimiento de alimentos y fibras a una creciente población requiere de una sociedad abierta a las nuevas tecnologías.
Por ejemplo, la adopción de los cultivos transgénicos en el mundo ha sido la tecnología más rápidamente adoptada por los productores en la historia de la agricultura debido a los buenos resultados que ha dado, pero que irónicamente, también es la innovación con mayor oposición en el mundo.
Por sus grandes contribuciones, la opinión pública y los tomadores de decisiones no pueden darle la espalda a la biotecnología moderna aplicada a los cultivos. Esta herramienta es de gran valor para una agricultura sostenible y productiva.
¿Qué beneficios pueden traer para el agro?
En estos más de veinte años los transgénicos han demostrado ser una herramienta exitosa en la producción de alimentos de manera sustentable. Ha aumentado los rendimientos, ha brindado ganancias más altas para los pequeños agricultores que han adoptado esta tecnología y han demostrado beneficios ambientales, según a Academia Nacional de Ciencia, Ingeniería y Medicina -principal organismo asesor de EE.UU. para temas científicos-.




