En esta fotogalería se documenta el proceso que transforma el cáñamo en papel, desde la fibra hasta el producto final. Más allá de lo técnico, el proyecto de investigación que se adelanta en el Centro de Excelencia en Cannabis y Agronegocios de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), muestra su potencial como alternativa productiva en Nariño, con aplicaciones industriales y aporte a modelos de economía sostenible.
A diferencia del cannabis utilizado con fines medicinales o recreativos, rico en compuestos como el cannabidiol (CBD), que no altera la mente, y el tetrahidrocannabinol (THC), principal componente psicoactivo, el cáñamo (Cannabis sativa L.) se caracteriza por su bajo contenido de THC. Esta condición permite su uso en aplicaciones no psicoactivas en sectores como el textil, la construcción, la energía y, especialmente, la producción de papel.
El papel de cáñamo presenta ventajas frente al papel convencional derivado de la madera: puede reciclarse más veces, tiene mayor contenido de celulosa y su producción es más rápida, pues el cultivo tarda apenas unos meses, a diferencia de los años que requiere el crecimiento de los árboles.
Más allá de su valor técnico, esta iniciativa se inserta en un contexto social clave. En Nariño, donde el cultivo de coca ha sido predominante, proyectos como este se alinean con estrategias de sustitución de cultivos, ofreciendo alternativas productivas legales y sostenibles. En ese sentido, el cáñamo no solo representa una oportunidad económica, sino también una posibilidad de transformar imaginarios y construir nuevas dinámicas en el territorio.









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