El uso de aceites y oleínas de origen vegetal en la alimentación bovina ha tomado gran popularidad a causa de sus beneficios nutricionales en los animales. Su aporte para incrementar la densidad energética de las raciones, constituye un elemento importante a la hora de utilizar estos subproductos en la suplementación de la dieta de la ganadería. Es clave conocer qué beneficios trae su implementación y la manera adecuada para realizarla.
Las grasas se clasifican según su origen: animal, vegetal o mezclas. El valor energético que proveen a los bovinos depende, en gran medida, no solo de la edad del animal, sino de las características que tenga su dieta. Además, su capacidad de solubilización y formación de micelas en el intestino, incidirán en la forma en que estos productos contribuirán proteicamente.
En Colombia, uno de los aceites más usados debido a la cantidad de cultivos existentes, es el aceite de palma, cuya taza de producción para 2022 fue de 131.000 toneladas, según cifras entregadas por la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, Fedepalma.
Este aceite, por su carácter saturado, se usa en ganadería para incrementar los niveles de energía en los alimentos. Para ello, se derrite y se mezcla con el concentrado de los bovinos, con el fin de tener una mayor absorción y digestibilidad.
“Los aceites vegetales, básicamente, lo que buscan es darles dos cosas a los animales, energía y mejorar el sobrepaso de grasas”, destacó Ricardo Arenas, responsable de cadenas, asistencia técnica y extensión de Fedegan y autor del Manual Práctico Ganadero.





