La creciente demanda de agua para el campo, la ciudad y la industria, sumada al aumento de la intensidad y la frecuencia de los episodios de sequía como consecuencia del cambio climático, están obligando a la búsqueda de fuentes alternativas de agua más sostenibles.

Mario Ballesteros Olza, Universidad Politécnica de Madrid (UPM) and Irene Blanco Gutiérrez, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)
Entre estas opciones se encuentra la regeneración de aguas residuales para su posterior reutilización, una opción que promueven las nuevas estrategias globales y europeas como el Pacto Verde Europeo, la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible y el nuevo Plan de Acción de Economía Circular de la UE.
A pesar de este impulso, en la actualidad solo se están reutilizando un 2,4 % de las aguas residuales tratadas en Europa, aunque este porcentaje varía de manera notable entre los Estados miembros. La Comisión Europea advierte que hay potencial para multiplicar por seis el volumen de aguas residuales que actualmente se regeneran.Diferencias entre países europeos
Chipre es el país europeo que más volumen de aguas residuales tratadas regenera para su reutilización, con más de un 90 %; seguido de Malta, con un 60 %. A continuación estarían otros países de la región mediterránea como Grecia, Italia y España, cuyos porcentajes oscilan entre el 5 % y el 12 %.En el caso de España, en el año 2020-21 se regeneraron 400 hm³, es decir, en torno al 10 % del volumen total depurado, según el avance del último informe de seguimiento de los planes hidrológicos de cuenca y de los recursos hídricos. Una cifra que, aun siendo de las más elevadas de la UE, queda lejos del objetivo de superar los 1 000 hm³/año que fijó el Plan Nacional de Reutilización de Aguas de 2012.
Además, al igual que ocurre en Europa, los niveles de reutilización varían considerablemente entre las distintas regiones del país. Son más elevados en Murcia, Comunidad Valenciana y las islas, mientras que en el resto del territorio estos niveles aún son mayoritariamente bajos o prácticamente nulos.
A pesar de lo anterior, el contexto actual invita a pensar que la situación podría mejorar en el corto-medio plazo. Esta evolución se debe, entre otras, a las siguientes iniciativas:- El nuevo reglamento europeo 2020/741, relativo a los requisitos mínimos para la reutilización del agua para riego agrícola.
- La propuesta de revisión de la directiva europea sobre el tratamiento de las aguas residuales urbanas (vigente desde 1991), mediante la que se insta a todos los Estados miembros a “promover de manera sistemática la regeneración de todas las aguas residuales para su posterior reutilización”.
- La presencia de un eje de actuación dedicado a la “reutilización y depuración de agua” dentro de la Estrategia Española de Economía Circular.




