La sandía también conocida como patilla , aguamelón o melón de agua pertenece a la familia de las cucurbitáceas al igual que la calabaza, el calabacín y el pepino. Este fruto proviene de un planta rastrera anual, la cual puede llegar a medir hasta cuatro metros de largo dependiendo de la variedad y la técnica de cultivo.
Su nombre científico es Citrullus lanutus y se caracteriza por presentar hojas grandes en forma de aproximadamente de 20 centímetros de ancho y 15 centímetros de largo, las cuales tienen una coloración verde intensa; además cuenta con pequeñas flores amarillas de apenas cuatro centímetros de diámetro de donde brotan los frutos que, dependiendo de la variedad pueden alcanzar un tamaño de 80 centímetros y desarrollar una forma ovoide o redonda; además estos pueden tener una coloración verde uniforme o exponer algunas franjas en la cáscara.
Este fruto se originó en el desierto del Kalahari en África, lugar donde era muy apreciada por su alto valor nutritivo y de donde se expandió a distintas regiones como Europa, Asia y América. En la actualidad, la sandía se cultiva prácticamente en todo el mundo principalmente en lugares donde las condiciones climáticas son cálidas y poco lluviosas.
Otra de las cualidades que tiene la sandía es que se puede adaptar fácilmente, siempre y cuando se le aporten las condiciones adecuadas para su crecimiento, esto implica poca humedad, suelos con buen drenaje y buena iluminación. Una opción ideal para cultivar este fruto en casa es la hidroponía, ya que gracias a esta técnica es posible cubrir lo requerimientos de la planta y optimizar todos los recursos.





