En cada verano nos hemos acostumbrado a tener noticias de desastres naturales por movimiento de tierras o huaicos que afectan a la población asentada en la costa, sierra y ceja de selva, que repercute en la magnitud de la creciente de los ríos y la ocurrencias de sequias en la Amazonia, las autoridades locales, regionales y nacionales no han tenido la capacidad técnica de desarrollar una estrategia de prevención, alerta temprana y disminución del riesgo, no hay una política integral de gestión del riesgo agroclimático eficiente y efectiva, no se está aprovechando la ventaja de ser parte de un mundo globalizado como suscriptor de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC), la Estrategia Internacional de Reducción de Desastres (EIRD) y el Marco de Acción de Hyogo (MAH), que cuenta con estudios, experiencia, y desarrollo tecnológico de alta precisión que se debería utilizar para Gerenciar el riesgo en beneficio de las poblaciones.
El accionar del estado a pesar que ha considerado como un objetivo nacional prioritario la prevención del fenómeno del Niño (CEPLAN 2018) en la asignación de recursos solo se ha limitado tradicionalmente a dar respuesta durante las crisis con declaratorias de emergencias, ayuda humanitaria temporal y reconstrucción de infraestructura pública que pudiera ser afectada, como prevención considera a la limpieza de cauces en las cuencas bajas sin considerar el enfoque territorial y el manejo integral de la cuenca desde sus nacientes, hasta que llega al mar, pasado el verano y la emergencia, retorna la calma y la inacción de las entidades públicas a la espera del próximo verano, de nuevos desastres y de nuevas declaratorias de emergencia.
LOS FENOMENOS CLIMATICOS DEL NIÑO Y LA NIÑA Las anomalías climáticas denominados “El niño (cuando el mar se calienta) y La Niña (cuando el mar se enfría)” siempre han ocurrido y continuaran ocurriendo con mayor frecuencia e intensidad en el futuro como resultado del cambio climático y calentamiento global que viene ocurriendo el cual es irreversible. La interacción entre la Atmosfera y el Mar en el Océano pacifico juega un rol preponderante en el comportamiento de la atmosfera a nivel mundial, en condiciones normales o neutras existe una diferencia o variación de la presión atmosférica entre Tahití en la costa americana (Pacifico oriental) y la isla Darwin en la costa Australiana (Pacifico occidental) la que regula y determina el régimen de las precipitaciones en los países de los continentes de la India y de América, esta variación de presión es cíclica, y se le denomina como Oscilación del Sur.
La oscilación fue observada en 1930 por Sir Gilbert Walker, en la actualidad se utiliza como un indicador o índice atmosférico denominado diferencia estandarizada de presión atmosférica a nivel del mar entre Tahití y Darwin que sirve para caracterizar las desviaciones y evolución de la Oscilación, que juntamente con el índice de la temperatura del mar permite predecir la ocurrencia de un Niño o una Niña con mucha anticipación y que debería servir como Alerta temprana para el manejo del riesgo y vulnerabilidad. Así cuando se detecta una desviación de 0.5 º C de la temperatura del mar en Australia en el mes de abril se debería alertar del riesgo a las autoridades locales y regionales de que se está generando una Onda Kelvin u onda de calentamiento del mar por encima de lo normal, la cual arribara a la costa peruana en promedio la quincena de enero del año siguiente, es decir se tiene más de nueve meses para prepararse y alertar a la población.
En condiciones normales la inclinación de la tierra (23.5 º), el movimiento rotatorio, la dirección de los vientos Alisios de Este a Oeste a lo largo de la línea ecuatorial. Determina que en el pacifico occidental se acumulen una gran cantidad de aguas cálidas cayendo las lluvias al sur este de Asia, mientras que en la costa americana las condiciones son más secas, este flujo de aire y agua determina que el nivel mar sea 30 cm mayor en el pacifico occidental que en la costa americana, el flujo de aire genera fricción de la superficie del mar a lo largo de la línea ecuatorial, lo que permite la emergencia de aguas frías en el pacifico oriental, cuando los vientos alisios pierden fuerza el proceso se invierte y se genera un Niño en la costa americana.
El conocimiento de las desviaciones de la Oscilación del Sur y de la Temperatura del mar nos permite pronosticar el riesgo de la ocurrencia de estos fenómenos climáticos denominados el niño y la niña en el corto mediano y largo plazo si se le hace el monitoreo a lo largo del año y genera mediante modelamiento con la data histórica el pronóstico de la magnitud e intensidad. La temperatura superficial del mar es determinante en la ocurrencia de los fenómenos del niño (Fase cálida) o de una niña (Fase fría) en el hemisferio Sur del pacifico americano y de la ocurrencia de Tormentas, Huracanes y Tornados en el hemisferio norte, del pacifico americano por lo cual esta temperatura es monitoreada con boyas e imágenes satélites por la NOOA de los Estados Unidos y la data está disponible.
Las arcillas Desde que emergió la Cordillera de los Andes hace unos 220 millones de años atrás, viene ocurriendo la descomposición de las rocas (saprolisación) por efecto del clima formando residuos cada vez más pequeños como gravas, guijarros, arena y limo y formando también minerales secundarios como las arcillas, las que se van acumulando desde las partes altas y van cayendo gradualmente por gravedad a las zonas más bajas donde se van acumulando. Cuando llueve en las alturas, estas arcillas absorben agua e incrementan su peso y continúan bajando en suspensión acumulándose en los surcos de erosión, cárcavas hasta llegar al cause o curso de agua de la cuenca alta, al cabo de un periodo de tiempo cuando la acumulación de arcilla es significativa en la cuenca alta y se saturan con las lluvias, se desplazan cuesta abajo siguiendo el cauce, al inicio como un fluido viscoso que sirve de medio de transporte de las gravas rocas que van saltando y van incrementando la masa en movimiento hacia los cursos de agua principales caños. Quebradas hasta llegar al rio formándose un Huaico, así es como se han formado todos los valles de la costa en el pasado.
Si la arcilla que se forma en la cordillera y es la que origina los huaicos es elemental que se debe controlar y contener en la cuenca alta como un medio de prevención para evitar el desplazamiento de grandes masas de piedras y lodos, sin embargo no tenemos una cultura de prevención y creación de resilencia ante el cambio climático que ha acelerado este proceso natural que siempre ha existido. Así en este mundo globalizado no se hace uso del conocimiento e innovación para promover una cultura de seguridad y resiliencia a diferencia de otros países, no hay una educación ambiental para la vida. Tenemos imágenes de satélite y de radar de alta resolución con las que los gobernantes y sus técnicos deberían caracterizar la Geomorfología o formas de la tierra de los cursos de aguas, identificar puntos críticos, existe tecnologías de conservación de suelos que se están aplicando con mucho éxito en otros países como es el cultivo de Vetiver, una gramínea de múltiples usos, que no estamos aprovechando para diseñar un plan estratégico de prevención de riesgo de los deslizamientos de tierra, que todos los años afecta a las poblaciones. A la población no se ha creado una cultura de prevención de los riesgos agroclimáticos dada la vulnerabilidad que tienen las ciudades que han crecido desordenadamente sin el Ordenamiento territorial adecuado.



