Las plantas absorben potasio en forma catiónica (K+), estos iones cargados positivamente pueden ser adsorbidos a las cargas negativas de las arcillas y mantenerse allí estableciendo un equilibrio con la concentración de K en la solución del suelo. Originalmente, ese potasio proviene de la meteorización de los minerales que lo contienen, al liberarse, el K pasa a los sitios de intercambio, a la solución, y parte puede ser fijado en las estructuras de algunas arcillas.
Las formas de K en el suelo se pueden agrupar en cuatro categorías de acuerdo a su aprovechamiento. Las categorías y las cantidades aproximadas de cada una son: formando parte de la estructura de minerales, de 5.000 a 25.000 ppm; difícilmente aprovechable, de 50 a 750 ppm; intercambiable, de 40 a 600 ppm; en solución, de 1 a 10 ppm. Pocos suelos pueden tener cantidades de K fuera de los rangos dados. El K en los minerales es retenido fuertemente en las estructuras de feldespatos y micas; el K difícilmente aprovechable es mayormente el fijado por minerales de arcilla como illita, vermiculita y clorita; el K intercambiable es mantenido por fuerzas electrostáticas y es fácilmente intercambiado por otros cationes, desde la fase sólida hacia la solución del suelo.Entre esas diferentes formas de K en el suelo existen interrelaciones que tratan de mantener un equilibrio; sin embargo, la tasa de movimiento de las formas en las estructuras de los minerales hacia formas más fácilmente aprovechables es tan lenta, que el equilibrio generalmente no se mantiene, por lo que durante el período de crecimiento de un cultivo el K en los minerales tiene que ser considerado como no aprovechable. Por otro lado, el potasio intercambiable y el K en solución se equilibran rápidamente.




