Garantiza le eficiencia de tus aplicaciones acondicionando el agua de pulverizacion. Conocer las propiedades fisicoquimicas del agua es fundamental para lograr una aplicacion de calidad, asegurando el accionar de los fitosanitarios, optimizando costos y cuidando del medioambiente.
Resumiendo, podemos ser parte de la solución o ser parte del precipitado, esa es nuestra elección. Hace ya un tiempo, la investigación ha demostrado que la solubilidad y la eficacia de algunos fitosanitarios pueden verse afectadas negativamente por la calidad del agua utilizada para diluirlos.
El agua es el principal medio o «carrier» al momento de aplicar productos fitosanitarios, es el vehículo principal que transporta los principios activos al blanco. Es el líquido más ampliamente difundido, ya que posee una excelente capacidad como solvente. Pero es clave conocer si un agua es apta o no para su utilización en la aplicación de un producto fitosanitario, o si es necesaria la utilización de acondicionadores de agua que permitan corregir estos problemas.
Segun datos de una encuesta realizada por REM en 2018, casi el 30% de los productores no conocen la calidad del agua con la que estan pulverizando.
Desde ALZ, logramos evaluar más de 250 muestras a campo, tomando 4 parámetros de calidad de agua correspondientes a conductividad, alcalinidad, dureza y pH. Del estudio surgieron resultados que indican que en el 91% de las aguas de pulverización es imprescindible la corrección profesional del agua.
A la hora de preparar una aplicación eficiente y de calidad, es fundamental conocer las propiedades fisicoquímicas del agua disponible. Conozcamos los principales parámetros: el pH (acidez/alcalinidad), la salinidad (sólidos disueltos totales y dureza) y la turbidez (materia orgánica y arcillas en suspensión).
El tiempo dedicado a conocer la calidad del agua con la que contamos va a ahorranos costos que muchas veces se enmascaran en otros "errores" de las aplicaciones
Niveles de pH (acidez/alcalinidad) La primera característica a tener en cuenta es el pH, la concentración de iones hidrógeno. El agua pura, químicamente es neutra, su pH es cercano a 7. El pH tiene fuerte impacto en el proceso de aplicación. Un pH superior a 7 provoca hidrólisis alcalina aumentando la disociación del activo a utilizar, proceso permanente e irreversible, generando una degradación anticipada del principio activo, provocando que la aplicación no logre la eficacia esperada. Aumentar la dosis de producto no resuelve el problema. Para entender, estaríamos reduciendo la vida media de los activos, llegando a perder hasta el 50% su concentración de activo. A mayor tiempo que permanezca la mezcla en el tanque sin aplicar, estamos permitiendo mayores interacciones de disociación de los activos. Por ejemplo, para insecticidas como el fosforado Clorpirifós y el piretroide Cyflutrin, podemos ver como la vida media del fosforado se incrementa de 1 a 35 días cuando el pH baja de 8 a 7, o como el piretroide lo hace desde 1, 20 y 120 días cuando se modifica el pH desde 9, 7 y 4 respectivamente.
Otro efecto del pH se manifiesta en su absorción en las células de la planta, cuando un compuesto se presenta ionizado y se dificulta su traspaso a través de la cutícula y de las membranas plasmáticas. La mayoría de los herbicidas usados comúnmente son ácidos débiles (ej: glifosato, 2,4D, sulfentrazone), lo que significa que cuando se disuelven en agua aporta iones H+ (ácido) quedando cargado negativamente, pero no se desionizan completamente.
Como regla general podemos decir que los herbicidas, insecticidas y fungicidas, actúan mejor en aguas que son levemente ácidas entre pH 4 a 6. Pero hay excepciones, por ejemplo, el grupo químico de herbicidas sulfonilureas poseen mayor estabilidad, aumentan la solubilidad e incrementan su actividad en pH neutro a ligeramente alcalinos.
En mezclas de activos, no hay una regla a seguir para determinar el pH ideal de la solución, de ser posible lo más conveniente sería establecer un pH que sea adecuado para uno de fitosanitarios sin perjudicar al resto. Pero es el responsable de la aplicación quien debe decidir a cuál activo de la mezcla le dará mayor preponderancia sea por cuestiones de manejo, económicas o prácticas.Salinidad (sólidos disueltos totales y dureza)
Todas las aguas presentan sólidos disueltos en la solución que se hallan en forma de sales. La concentración total de iones (cationes + aniones) de la solución se denomina total de sólidos disueltos (TSD) y se expresa en partes por millón (ppm) o en miligramos por litro (mg/l). A campo es difícil medir la TSD, pero a través de unos medidores portátiles es posible determinar la conductividad eléctrica (CE), que es la capacidad del agua de transmitir la electricidad y está directamente relacionada con las sales de la solución por la siguiente fórmula: TSD (ppm) = 0.64 X EC (?S/cm). Podemos decir que con valores de CE menores a 500 ?S/cm, el agua se considera adecuada para ser utilizada en pulverizaciones.
Debemos hacer hincapié en la dureza del agua que es la cantidad de cationes (cargas positivas) existentes en ella. Los cationes que tienen mayor influencia son el calcio (Ca) y magnesio (Mg) porque comúnmente tendemos a encontrarlos en mayor proporción, por ello este indicador se expresa en equivalente a carbonato de calcio (CaCO3) en mg/lt o ppm, y ese valor recibe la denominación de Dureza Total.




