Las semillas ilegales o “pirata” no garantizan la calidad y pureza que ofrecen las semillas de calidad; además, pueden causar problemas con plagas y generan cosechas con menores rendimientos, lo que pone en riesgo la inversión de los agricultores.
Las semillas ilegales, conocidas también como “semillas pirata”, son semillas de mala calidad que generan problemas a los agricultores al no garantizarles buenos rendimientos ni la protección contra plagas que viene incluida en las semillas producidas por empresas legales y reconocidas, esto sin contar el daño irreversible que pueden llegar a causar a los suelos.
Como señala un folleto del Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS): “Las semillas pirata siempre dan lata”.Lo barato sale caro… y más al tratarse de semillas
La popularidad de las semillas pirata se debe a su bajo precio, pero esta ventaja aparente se debe a que las semillas ilegales no pasan por los estrictos procesos de control de calidad que son necesarios para asegurar su buen desempeño.Quienes se dedican a distribuir y vender semillas pirata suelen falsificar o copiar el aspecto de las semillas originales, así como sus etiquetas y envases, para ocultar que se trata de productos de dudosa calidad y sin garantía alguna.
Una práctica común, por ejemplo, es pintar las semillas con colorantes para hacerlas pasar por buenas (cabe recordar que las semillas mejoradas son resultado de años de investigación, y los fabricantes las pintan para que las personas puedan identificarlas). Otra práctica de simulación es rellenar envases o costales originales con semillas apócrifas, cuando según la ley, estos envases deben desecharse para evitar engaños.





