Los científicos han descubierto que la miel producida por hormigas australianas tiene una actividad antimicrobiana única contra bacterias y hongos peligrosos, y es diferente de la miel de abeja.
En un estudio interdisciplinario, un equipo de científicos australianos de la Universidad de Sydney y el Instituto de Enfermedades Infecciosas de Sydney examinaron el potencial farmacéutico de la hormiga nativa Camponotus inflatus, una especie que se encuentra en áreas desérticas, principalmente en Australia Occidental y el Territorio del Norte.
La peculiaridad de estas hormigas es que tienen insectos especiales para engordar, que otras hormigas obreras “rellenan” con néctar y sustancias dulces, por lo que sus estómagos se llenan de miel y adquieren un aspecto ámbar translúcido. Estas hormigas se convierten efectivamente en máquinas expendedoras inmóviles para su colonia, regurgitando miel cuando escasean otras opciones de alimentos.“Para los indígenas australianos, las hormigas melíferas son más que simples insectos. Durante mucho tiempo han sido una cura para los dolores de garganta, y la miel de hormiga también se usa como ungüento contra la inflamación y las heridas”, dice Danny Ulrich, especialista en miel y turismo de hormigas en Australia. También ayudó a los científicos a recolectar insectos para la investigación.





