Lo más adecuado sería una fosa con la forma geométrica de la bolsa de polietileno, es decir, una fosa cilíndrica o redonda, pero como esto es casi imposible de construir en la práctica, se debe buscar la figura geométrica que más se acerque a la forma cilíndrica y que además sea factible su excavación en el terreno, sin derrumbarse. En el siguiente diagrama, se muestran las figuras que pueden llenar estos requisitos, además se puede observar una flecha que indica la factibilidad de su excavación en el terreno. El pentágono es la figura ideal, ya que esta es la más fácil de excavar y la que tiene menor riesgo de derrumbe.
Para utilizar esta figura es necesario tener en cuenta que la bolsa de polietileno estará, en gran parte, llena de agua y estiércol, por lo cual, el ancho de la fosa debe ser menor que el diámetro de la bolsa de polietileno, para que la presión del agua sea sostenida por las paredes de la fosa y no reviente la bolsa plástica. Esto nos lleva a la conclusión de que, para encontrar las dimensiones de la fosa, es necesario circunscribir un pentágono en el área del círculo formada por la bolsa.
La línea doble, punteada, representa la altura a la que se debería dejar la fase líquida del biodigestor.
El perímetro inferior se ajusta al perímetro de la fase líquida. Ajustado el perímetro queda un sobrante, el cual se suma al perímetro superior, cuando se tiene el resultado se encuentra el diámetro que puede sostener este perímetro y ese será el ancho de la fase líquida.
Realizando todos esos cálculos y con una circunferencia de 5 m de la bolsa plástica, se llegó a los siguientes resultados:
La figura final del biodigestor quedaría de la siguiente manera:
Tomando las dimensiones de la Figura 4, se calculan las áreas de cada fase (líquida y gaseosa) y el porcentaje de aprovechamiento de la bolsa de polietileno.




