Modulación estratégica de la microbiota intestinal: Conceptos a entender
La salud intestinal es importante para maximizar la salud, el bienestar y el rendimiento de especies animales de abasto. Tradicionalmente, debido a la falta de tecnologías disponibles, nuestro conocimiento de la diversidad de microbios de las comunidades intestinales de los animales se había simplificado demasiado y entendíamos poco acerca de ellas. Sin embargo, los avances recientes han permitido que nuestra comprensión en este respecto evolucione, dado que estas tecnologías permiten una evaluación molecular y fisiológica detallada, incluida la cuantificación de especies microbianas individuales y sus metabolitos.
Ha emergido entonces un área de investigación que evalúa los cambios microbianos que ocurren en respuesta a la suplementación de las dietas de los animales con productos alternativos, destinados a promover la salud intestinal. La buena noticia es que las tecnologías moleculares disponibles actualmente pueden utilizarse para ayudar a avanzar en nuestra comprensión del mecanismo de acción de estas alternativas, mediante la evaluación de los cambios en el microbioma intestinal y la función inmunológica después de la suplementación con estos nuevos productos. Y, aunque su eficacia a menudo se evalúa utilizando parámetros relacionados con rendimiento productivo, como el consumo de alimento, conversión alimenticia y aumento de peso, además de medidas relacionadas con la integridad intestinal como altura de las vellosidades y relación de la misma con la profundidad de las criptas, evaluación de puntuaciones de lesiones, evaluación de la respuesta inmune innata y recuentos de organismos patógenos, pero aún tenemos muchos frentes por explorar.
Adicionalmente, como resultado de la conciencia del consumidor y el desarrollo de organismos resistentes a los antibióticos, existe una creciente presión social para el uso de productos no antibióticos en la promoción de la salud en los animales que sirven a la cadena de abasto humana.
Se incluyen en este selecto grupo, los prebióticos, probióticos, ácidos orgánicos, aceites esenciales, enzimas y ácidos grasos volátiles, entre otros. No se debe perder el norte en que lo fundamental es lograr una aplicación práctica en la industria, minimizando los riesgos para la salud pública y maximizando los indicadores productivos bajo un uso controlado y bien fundamentado de antibióticos.
Se presentan entonces a continuación alguna de los productos alternativos mencionados, discutidos a mayor profundidad, incluyendo su mecanismo de acción y eficacia potencial.
Probióticos: Alimentación a base de microorganismos
Alimentación a base de microorganismos Aunque la práctica de la alimentación en consideración de los probióticos como agentes profilácticos para mejorar la salud intestinal no es nueva, el interés en ella se ha renovado recientemente. Un probiótico se define como "organismos vivos que, cuando se administra en cantidades suficientes, confiere un beneficio para la salud del huésped" (FAO, 2002).
La gama de probióticos de uso común en animales de abasto incluye Bacillus, Bifidobacterium, Enterococcus, Escherichia, Lactobacillus, Lactococcus, Saccharomyces y Streptococcus y cultivos mixtos, indefinidos (Gaggia et al. 2010; Lee et al., 2010). Además, levaduras como Saccharomyces cerevisiae y hongos como Aspergillus oryzae también se han utilizado (Lee et al., 2010).
El modo de acción de los probióticos está relacionado con conceptos que incluyen la exclusión competitiva de patógenos bacterianos, inmunomodulación y posiblemente por un tercer concepto denominado alimentación cruzada, mediante el cual las bacterias beneficiosas que ya existen en el intestino utilizan metabolitos producidos por probióticos para multiplicarse. Por ejemplo, Rodríguez-Lecompte et al. (2012), demostraron, a partir del uso de técnicas moleculares (qPCR), que una combinación de probióticos y ácidos orgánicos alteraron el receptor tipo Toll-2 y perfiles de citocinas —moléculas efectoras que activan la inmunidad. Gaggia et al. (2010) destaca otros modos de acción beneficiosos para los probióticos, incluyendo regulación de homeostasis microbiana intestinal, estabilización de la función de barrera gastrointestinal, expresión de bacteriocinas, actividad enzimática que induce la absorción y nutrición, efectos inmunomoduladores e interferencia con la capacidad de patógenos para colonizar e infectar la mucosa.
Se cuenta también con evaluaciones de la eficacia de la alternativa comparada con productos antibióticos. Mountzouris et al. (2007), reportó que las aves que recibieron un probiótico que contiene dos cepas de Lactobacillus, además de una sola de Bifidobacterium, de Enterococcus y de Pediococcus, tenían una tasa de conversión alimenticia que no difería significativamente de aves que recibieron avilamicin. Además, aves que recibieron probióticos en el alimento, tenían concentraciones de bacterias pertenecientes a los géneros Bifidobacterium, Lactobacillus y cocos grampositivos que fueron significativamente mayores en comparación con el control y con tratamientos con antibióticos, indicando una composición microbiana alterada. Otro tipo de enfoques no comparativos de forma directa, han demostrado que el tratamiento con probióticos reduce significativamente la colonización cecal por el patógeno Campylobacter jejuni (Ghareeb et al., 2012) y que la suplementación con Bacillus subtilis mejora la salud intestinal en aves desafiadas con Campylobacter jejuni al disminuir significativamente Clostridium perfringens, aumentando tanto la longitud de las vellosidades como su relación con la profundidad de las criptas (Jayaraman et al., 2013).



