La Producción Porcina de Precisión (PPP), considero, es un concepto que integra el de Precision Livestock Farming (PLF), que venimos escuchando desde hace algunos años y la alimentación de precisión, que ya realizamos en algunas granjas con los medios oportunos. Solo podemos mejorar aquello que podemos medir, y para ello es preciso disponer de datos, hoy big data. Lord Wilson Thompson Kelvin dijo eso de “If you can not measure it, you can not impove it: to measure is to know”. Dicho así, parece fácil, y muchos pensarán, pues no será por datos. A veces, no pocas, ahí radica precisamente la dificultad, en saber recopilarlos e interpretarlos adecuadamente, aunque en otras muchas ocasiones el problema está en la carestía de datos suficientes y necesarios. ¿Qué datos? ¿Cómo los hemos obtenido? ¿Cómo tratamos los datos? ¿Son dichos datos significativos? ¿Tenemos en cuenta todas las variables que han podido impactar en dichos datos tanto de forma directa como indirecta? ¿En qué partida metemos que gasto? ¿Frecuencia de los datos? Para poder precisar necesitamos tener datos fiables, teniendo como sinónimos la exactitud, concisión, puntualidad y el esmero. Obviemos los datos ambiguos y la ambigüedad de los datos, es decir, aquellos derivados del sustantivo ojímetro, y que significa de manera aproximada, sin realizar ningún cálculo ni medición exactos. Definir y delimitar correctamente cada dato es crítico para poder valorarlo en su justa medida, sacar conclusiones y tomar decisiones. No es infrecuente comprobar como cuando analizamos datos de granjas, dependiendo del programa de gestión técnica y económica, los resultados no sean coincidentes. Es lo mismo que hacer una analítica de fluidos orales y sueros de la misma granja, en el mismo momento, y que dos laboratorios nos den resultados diferentes. ¿Qué hacemos? Esto solo tendría 2Ps pero no las tres, por lo que quizás deberemos replantearnos todo el procedimiento desde la toma del dato o muestra.
En mi opinión precisión y profit van de la mano. Presupuesto y profit también empiezan por P, como la mayoría de los partidos políticos, teniendo la mayoría entre una y dos Ps, pero ninguno las 3Ps de las que tratamos en nuestras empresas porcinas. Vamos, que estamos a otro nivel. Claro que tampoco es lo mismo un partido bueno, que un buen partido. En este punto conozco a dos personas, que también empieza por p, que son buenos partidos y muy buenas, que se acaban de prometer la semana pasada ante el Apóstol Santiago, y a quien quiero dedicar esta columna de todo corazón.
Quizás es que dependiendo de que profesión estemos hablando, rentabilidad y beneficio no sea lo mismo. En nuestro caso, el fin último de las 3Ps es rentabilizar nuestras empresas con el mayor margen de beneficio posible. Siempre me ha llamado la atención que esto se diga igual en inglés que en catalán: “bon profit” refiriéndose a dos asuntos diferentes, como el monetario y el alimentario. Claro que, en porcino, como los piensos no sean de buen provecho para los animales, su rentabilidad será claramente inferior. ¿Y cómo hacemos para tener el mejor coste de alimentación por kilo producido cuando las materias primas están a elevados precios? Algunos optan por bajar la calidad de los piensos en nutrientes para abaratar el coste por toneladas de alimentos que necesitamos cada día, lo que no significa que reduzcamos el coste kilo repuesto vía alimento, sino más bien que lo subimos, derivado de que para cubrir sus necesidades de mantenimiento y producción (carne, leche) debe ingerir una cantidad precisa (3Ps) de nutrientes que bien sabemos y que la dilución de las dietas penaliza. Muchas veces me han escuchado decir aquello de que “a los cerdos los puedo engañar en el sueldo, pero no en los resultados productivos”, lo cual, quizás también lo podamos hacer extensivo a las personas. A ver si ahora, al subir esos 15 €/mes del salario mínimo profesional nos da a todos por trabajar más y mejor, lo cual no lo tengo del todo claro. No pocas veces, lo barato es caro y lo caro es barato. Y muchas veces, las cosas no son lo que parecen, ni parecen lo que son. Pongo el ejemplo del concepto de los “sementales fiasco” utilizado en evolución genética, donde verracos-caballos estéticamente muy bonitos fenotípicamente hablando, su calidad seminal es pésima. ¿Cuántas veces nos hemos llevado un gran fiasco o decepción al visitar físicamente una empresa de la que teníamos una elevada impresión? Afortunadamente, he vivido también muchas ocasiones con el caso contrario. Las segundas están más cerca de las 3Ps que las primeras. Nada que no nos haya pasado a cualquiera en nuestras propias relaciones personales.



