Salmonella spp. es una bacteria Gram-negativa de la familia Enterobacteriaceae y el agente causal de la salmonelosis, una de las enfermedades entéricas más importantes en la industria porcina, dadas las pérdidas económicas que representa al aumentar la mortalidad y al afectar la ganancia de peso en lechones (Ekperigin y Nagaraja, 1998). Adicionalmente, Salmonella enterica ha sido clasificada como la principal causa de enfermedades transmitidas por los alimentos, lo cual es de suma importancia en la salud pública humana (Scallanet al., 2011).
El signo más común de S. enterica serovar Typhimurium –serovar más comúnmente aislada del cerdo, suele ser la diarrea, causando una enfermedad importante en cerdos jóvenes, con incremento de la temperatura corporal y aumento de la presencia de S. enterica serovar Typhimurium en yeyuno, ciego, tonsilas y linfonodos mesentéricos (Tanakaet al., 2010; Yin et al., 2014). Sin embargo, también puede cursar de forma asintomática, tratándose generalmente de cerdos portadores y eliminadores del serovar (Verbruggheet al., 2011; Gradassiet al., 2013). S. enterica serovar Choleraesuis generalmente causa enterocolitis necrotizante en el cerdo, además de la septicemia caracterizada por hepatitis, neumonía y vasculitis cerebral (Reed et al., 1986).
Por lo expuesto anteriormente, la industria porcina demanda estrategias para prevenir la infección por S. enterica y reducir la transmisión horizontal de la salmonelosis. Los alimentos contaminados con y los cerdos portadores y eliminadores de S. enterica pueden ser fuentes importantes de la bacteria. Los factores de riesgo asociados con los alimentos son los ingredientes de los mismos y su estructura física. La literatura sugiere que los alimentos y pellets finamente molidos podrían aumentar el riesgo de infección por S. enterica, mientras que los alimentos gruesos disminuyen su prevalencia (Hedemannet al., 2005; Visscheret al., 2009). El agua también parece ser una fuente importante de infección por S. enterica (Afemaet al., 2016). La transmisión horizontal a partir de cerdos infectados a no infectados es, sin duda, un medio importante de transmisión de la bacteria, además del stress asociado indiscutiblemente a los sistemas productivos actuales. El destete precoz de lechones (a menos de 14 días de edad) se ha convertido en una práctica común en la producción porcina moderna porque la misma reduce la transmisión de enfermedades entre las cerdas y los lechones (Callawayet al., 2006). Bajo estas condiciones, un tracto digestivo inmaduro y un sistema inmunológico deprimido (por el efecto del stress asociado a la separación de la madre y al cambio de dieta), pueden hacer que los lechones sean más susceptibles a la colonización por bacterias patógenas, incluyendo S. enterica (Callawayet al., 2006). Adicionalmente, durante el transporte los cerdos estresados pueden eliminar rápidamente S.enterica en sus heces y contaminar ambientes limpios (Rajtaket al., 2012), propagando S. enterica a otros cerdos durante el transporte, durante el periodo de espera en plantas de sacrificio o durante el proceso de sacrificio (Hurdet al., 2002).



